Convertirse en madre es uno de los hitos más importantes, significativos y mágicos que nos puede pasar en la vida. Pero también es uno de los momentos de mayor responsabilidad, cargados de inseguridades y dudas.


Cuando se es madre por primera vez, la mayoría de las mujeres que ya son madres a tu alrededor te darán multitud de consejos, de cómo hacer o que no hacer, y yo al igual que ellas también quisiera darte mi consejo: a la persona a la que más tienes que escuchar es a ti misma , pero para poder hacerlo has de confiar en ti, confía en tu instinto como madre, en la madre naturaleza que es sabia, busca momentos en los que puedas estar a solas contigo y tu bebé, aíslate de todo el ruido o interferencias y dedícate unos minutos a escuchar a tu sabia voz interior. Si siempre estás escuchando a los demás nunca te podrás escuchar, y nadie mejor que tú sabe cuales son tus necesidades y las de tu bebé, ten paciencia, poco a poco os iréis conociendo, y te aseguro que ese vínculo de amor será cada vez más fuerte, único y especial.

madres primerizas


Y si tienes dudas consulta con los profesionales adecuados, la matrona en los primeros días suelen ser las que mejor te puedan asesorar en cuanto a los cuidados del recién nacido.


Conviene además tener en cuenta que aunque sea una etapa cargada de alegrías también lo es de cansancio y sacrificio. Tener hijos significa renunciar a muchas cosas de las que antes disfrutabas, principalmente la libertad horaria y de acción, ahora tienes a un ser que depende completamente de ti las 24 horas del día. Si has sido una mujer independiente, trabajadora y que disfrutaba de actividades de ocio para sí misma, ten en cuenta que ya no podrás hacerlo, o por lo menos no en la misma medida que lo hacías antes. Bien es cierto que el ser humano posee la capacidad para adaptarse a las nuevas situaciones se le presentan en la vida y ya verás como poco a poco vuelves a tomar el control, porque si en algo coincidimos las primerizas es que en los primeros meses no tienes tiempo para nada, solo das el pecho, cambias pañales, se duerme y vuelta a empezar y eso si se duerme. Y esto es así porque el nuevo ser te necesita para sobrevivir, nuestro cerebro está diseñado para que lo más importante sea cuidarle y atender sus necesidades tanto físicas como emocionales.


Por tanto si tenemos en cuenta que posiblemente duermas mucho menos de lo que necesitas para sentirte bien y has renunciado a actividades que antes te llenaban como persona, y aunque lo hagas con todo el amor del mundo y quieras a tu bebé más que a nada en este mundo, es posible y muy normal que te encuentres irritable o con momentos de bajo estado de ánimo. No te sientas mal si esto te ocurre, habla con otras personas de tu confianza que hayan pasado por lo mismo, y ya verás que es algo pasajero, sin embargo si ves que tu estado de ánimo no mejora te aconsejo que busque la ayuda de un profesional, pues quizás necesites que alguien te muestre un punto de vista distinto del que tu ves ahora, para adaptarte y ser feliz en esta nueva y fascinante etapa de tu vida.