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Si lo primero que te viene a la cabeza es el estrés, el sinfín de compras, cumplir con los compromisos y lidiar con los excesos, quizás debas plantearte si así es realmente como quieres que sea tu Navidad. Si por el contrario crees que estas fechas deberían ser otra cosa, entonces haz que así lo sean.

Para ello te dejo unas ideas que te ayudarán a sobrevivir a la fiebre consumista que nos envuelve en este tiempo:

1-Escribe una frase de agradecimiento a personas importantes para ti. Que sea algo tuyo y especialmente escrito para ese ser querido, y entrégasela cuando estés con ella.

2- Antes de ir a comprar los regalos, procura llevar una lista. Trata que sean regalos adecuados a la persona que lo recibe: piensa en sus gustos, costumbres, manías. No te dejes llevar por la errónea idea de que lo más caro equivale al mejor regalo. Tómate tu tiempo para hacerla e ir a comprarlo.

3-Cuando te reúnas con amigos o familiares, pon toda tu atención en esos momentos que estás viviendo, y detente en el presente. Disfruta de la conversación, los gestos, las miradas; aquello que se dice con o sin palabras. Valora la presencia de cada persona y la tuya misma.

4-Cuando comas, hazlo saboreando. En estas fechas solemos preparar platos especiales, por tanto, atrévete a disfrutar de lo diferente. Siéntete afortunado por poder comer esos alimentos.

5-En la calle, mira las luces y déjate asombrar como cuando eras tan solo un niño, y al mismo tiempo, recuerda sentir el frío en tu rostro.

Convierte tu Navidad en todo aquello que se suele olvidar: la ingenua ilusión, el gusto por compartir, el regalo de tu presencia, las preciosas palabras que siempre acompañan estas fechas y el agradecimiento ante la compañía de aquellos que forman parte de nuestra vida. Y sí, todo ello puedes adornarlo con dulces, vinos, maquillaje, colonia, bonitas ropas... pero recuerda lo más importante, aquello que se esconde debajo de todo lo anterior: El amor entre las personas. ¡Regala amor!