Durante este verano he escuchado en bastantes ocasiones a niños y jóvenes diciendo “me aburro” con una actitud de total desmotivación, y no es que estuvieran visitando algún lugar que pudiera llegar a resultar aburrido para alguien, sino que estaban libres jugando con otros niños. Esto me hizo pensar que antes no era común escuchar este tipo de queja. Nosotros no nos aburríamos cuando pequeños, había mil cosas que podíamos hacer, me pregunto ¿qué ha cambiado?

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Si lo analizamos un poco estamos inmersos en una sociedad muy pasiva. Es cierto que trabajamos, pero creamos poco: la comida nos la venden lavada, cortada y preparada, las películas son más sencillas en argumentos, nos venden máquinas para perder peso sin esfuerzo, recurrimos a la cirugía en lugar de cuidarnos en la alimentación y el deporte, usamos más el coche en lugar de caminar.

Igual ocurre con los niños. En primer lugar somos sus modelos y en segundo lugar que sus juegos también se los dan “preparados “, “listos para consumir”, los video juegos y la televisión les convierte en sujetos pasivos, receptores de lo que otros han ideado para que jueguen, y así evolucionan, teniendo cada vez menos inventiva, menos capacidad de creación.

psicologo para niñosPor otro lado, los niños de hoy en día están sobre estimulados: cuando terminan el colegio suelen tener clases extraescolares, otras actividades o pasan el tiempo libre que les queda delante de las máquinas (televisión, móvil, tablet, ordenador, play station, etc). Los dibujos animados son de una mayor cantidad de imágenes por minuto que hace 20 años, la gráfica del dibujo es más agresiva, esto provoca que el cerebro tenga que asimilar muchísima información en un corto espacio de tiempo, el resultado son cerebros a toda velocidad con necesidad de estimulación constante y cuando cesa no saben qué hacer. ¿Así qué posibilidad tienen de explorar su jardín secreto y descubrir las maravillas que se esconden en él?

Fijémonos como ya desde bebés se les cuelga móviles con sonidos y luces, es importante estimular tanto como enseñar a los niños a calmarse y disfrutar de la tranquilidad.


Los niños necesitan aburrirse para que aflore la capacidad de creación, si se lo damos todo hecho no sabrán hacer nada por ellos mismos, serán victimas de una sociedad que los maneja. Dejémosles a su aire, sin nada para que así puedan explorar el mundo que les rodea porque la televisión es sólo una pequeña representación de la realidad.

Mi consejo: Apaga la televisión y enciende su imaginación.

 

Sylvia Rivera Rome
Psicóloga-psicoterapeuta

Centro de Psicólogos Mediterráneo de Fuengirola
www.psicologosfuengirola.com  
rivera.psicologia@gmail.com