Hoy, unos días después de San Valentín, donde los focos estaban puestos en las parejas y en el amor, yo os propongo haceros un regalo diferente, que esté completamente alejado del entorno consumista y material propio de la fecha pasada:

 

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  • Buscad un lugar y momento donde podáis estar tranquilos, sin que nada ni nadie os interrumpa.
  • Sentaos uno frente al otro.
  • Respirad hondo y miraos a los ojos.
  • Tomad vuestras manos.
  • Dile algo que te guste de tu pareja, y que la otra persona haga lo mismo contigo. Presta atención a los detalles, a aquellos aspectos más simples y cotidianos como, por ejemplo, la manera de preparar el café, la mirada cómplice, el beso de buenas noches... La lista  puede ser tan larga como detallistas y hábiles seáis.
  • Pon todo tu interés en la persona que tienes delante y en lo que estás sintiendo. ¡Seguro que pasáis un buen momento y quizás hasta descubrís algo nuevo! 


Y si no tienes pareja, ya sabes: ponte delante del espejo y busca lo que te gusta de ti. Porque las relaciones hay que cuidarlas, tanto la que tenemos con nosotros mismos, como la que tenemos con los demás.