En estas fechas tan especiales parece que cada vez nos olvidamos de lo verdaderamente importante y nos dejamos llevar por la fiebre consumista, con el tan “machacante black friday” que llevaba escuchando semanas antes de que llegara, los villancicos en los supermercados..., por otro lado las abuelas queriendo saber ya los regalos de reyes que quieren mis hijos, la preocupación por los menús de navidad, pero señores, !nos estamos volviendo locos!

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Si todavía estábamos en noviembre, en fin, que esto me hace reflexionar sobre los regalos, y es verdad que a los niños les encanta los juguetes y recibirlos envueltos, es alegría e ilusión, y qué remedio, si los tienen bombardeados miren a donde miren, los anuncios televisivos, y los centros comerciales les hace desear todo con mucha fuerza, como ejemplo pongo a mi hija, tiene cuatro años y cada juguete que sale en la tele lo quiere tener, no sabe regular la información, todo lo absorbe, por eso es tan necesario que los padres actuemos de regulador y pongamos límites.

Así que me tomo la libertad de pedir a los padres, por el bien de nuestros hijos que nos paremos a darnos cuenta de todo esto, de si realmente es este el tipo de vida que queremos para ellos: una vida consumista, de prisas, de planes, de compras, de preocupación, de emociones intensas pero pasajeras...

Claro que se sienten felices al abrir un regalo, pero eso dura unos instantes, más cuando tienen tanto que abrir, “se vuelven locos” una vez que han terminado de abrir juegan con ellos durante algún tiempo ,aunque todo depende del tipo de juego, porque también es
cierto que hay algunos demasiados simples y aburridos.


Por mi parte quiero poner la atención en lo que yo creo que es el mejor regalo

Unos padres emocionalmente estables y satisfechos con ellos y sus vidas, y no digo felices, porque como ya hemos dicho otras veces, la felicidad es pasajera. Da igual que los padres estén juntos o separados , lo importante es que ambos estén bien para poder educar y amar a los hijos.

Y a qué me refiero con emocionalmente estables


undefinedPues que puedan gestionar sus propias emociones, sentir la emoción adecuada a la situación vivida, porque en la vida no es todo alegría, hay momentos tristes, duros y necesitamos aprender a vivir con ellas, asimilarlas y seguir adelante, creciendo y disfrutando del proceso. Recuerda que nosotros somos su ejemplo: si yo sé manejar mi frustración mi hijo aprenderá a hacerlo. Si te enfadas cuando tu hijo se enfada solo le estás enseñando a enfadarse y no le estás enseñando qué hacer con ese enfado o malestar.

Como padres tenemos la posibilidad y responsabilidad de enseñarles a vivir la vida. Cuando nacen, su vida depende de nosotros, le damos alimento y amor, después a medida que vayan creciendo les enseñaremos, guiaremos, acompañaremos, mostraremos, sostendremos su malestar cuando no se pueda hacer otra cosa, seremos sus maestros, fuente inagotable de amor y aceptación incondicional.

Por eso es tan importante unos padres que sepan cómo manejar sus propias emociones. Cada día es una nueva oportunidad para acercarte a ser la persona que quieres ser y tener la vida que deseas tener.

 

 

 

Sylvia Rivera Rome
Psicóloga-psicoterapeuta

Centro de Psicólogos Mediterráneo de Fuengirola
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