Sylvia Rivera Rome El viaje corto o largo, se empieza siempre con un paso

Lo que no acepto de mi pareja

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En muchas ocasiones, me vienen a consulta parejas que me cuentan que lo más molesto para ellos son las conductas o maneras de ser del otro. Su foco de atención está puesto justo ahí y por tanto, entran en una dinámica de críticas mutuas: “...porque tú eres muy egoísta,
desconsiderado, desordenado, impuntual...” y una larga lista de adjetivos lanzados uno contra otro.

Cuando esto ocurre, es una cuestión muy delicada porque no puedo decirles directamente algo así como: “...todo eso son cosas que tú, que las estás criticando, también las tienes, pero no las ves o no las permites en ti”.

De lo que aquí estamos hablando es de la sombra, esto es, aquella parte de uno mismo que no reconocemos. Y si alguien te la alumbra, como son aspectos tan “feos” “intolerables” o “inaceptables”, las rechazas para no herir tu ego. Mi propuesta tras estas breves líneas es que cuando algo de tu pareja te moleste, te preguntes... ¿en qué momentos de mi vida he podido comportarme yo de manera egoísta, desordenada, impuntual...?

O quizá es que, en algún momento, te hubiera gustado serlo y no te lo has permitido por tus valores o principios, ya que en este caso lo que se genera es una especie de “envidia” porque la otra persona sí se lo permite y tú no.

Si eres sincero contigo mismo y capaz de mirar tu sombra, aceptándola, dejando de juzgar si está bien o no aquello que ves, entonces habrá menos cosas del otro que te molesten.

Porque si las aceptas en ti, las aceptarás en el otro. Descubre tu sombra y te descubrirás.

Un regalo especial en San Valentín

Hoy, unos días después de San Valentín, donde los focos estaban puestos en las parejas y en el amor, yo os propongo haceros un regalo diferente, que esté completamente alejado del entorno consumista y material propio de la fecha pasada:

 

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  • Buscad un lugar y momento donde podáis estar tranquilos, sin que nada ni nadie os interrumpa.
  • Sentaos uno frente al otro.
  • Respirad hondo y miraos a los ojos.
  • Tomad vuestras manos.
  • Dile algo que te guste de tu pareja, y que la otra persona haga lo mismo contigo. Presta atención a los detalles, a aquellos aspectos más simples y cotidianos como, por ejemplo, la manera de preparar el café, la mirada cómplice, el beso de buenas noches... La lista  puede ser tan larga como detallistas y hábiles seáis.
  • Pon todo tu interés en la persona que tienes delante y en lo que estás sintiendo. ¡Seguro que pasáis un buen momento y quizás hasta descubrís algo nuevo! 


Y si no tienes pareja, ya sabes: ponte delante del espejo y busca lo que te gusta de ti. Porque las relaciones hay que cuidarlas, tanto la que tenemos con nosotros mismos, como la que tenemos con los demás.

Ruptura de pareja: El Duelo

ruptura de parejas

Cuando Vicente entró en la consulta estaba confuso, su mirada le delataba. Como pudo, empezó a contarme su vida: infancia feliz, buena relación con los padres, buen estudiante, trabajo estable desde joven… Se casó enamorado de su novia de “toda la vida” y tenían dos hijos casi adolescentes que “no daban problemas”. Este último año se sentía más unido que nunca a su esposa, pero de pronto, tras 20 años de relación, su mujer le deja. En su cabeza solo se repetía: “No entiendo nada, si lo teníamos todo, éramos felices…”.


Y es que una relación de pareja puede acabar en cualquier momento; sólo necesitas que algo comience para que termine. En este caso es un final inesperado: uno de los dos miembros de la pareja decide romper, mientras que para el otro esa opción era impensable. Este hecho suele ser más traumático dado que no entraba en nuestros planes de futuro. Y además, es algo no deseado.

En otras ocasiones, el final puede ser (por decirlo de alguna manera), esperado. Ellos saben que no van por buen camino; algo no funciona. Son conscientes de la insatisfacción en la relación y solo es cuestión de tiempo que uno de los dos dé el paso de poner punto final. En ambos casos, tanto si el final es inesperado como esperado, la ruptura es un momento difícil y el proceso de separación es doloroso.

Para adaptarnos a la situación que se ha creado necesitamos elaborar el duelo.

"Los psicólogos llamamos duelo a la reacción que sufrimos frente a la pérdida de algo significativo. Es una experiencia emocional, humana y universal, pero a la vez única y dolorosa".

La psiquiatra Elisabeth Kübler Ross, tras años de trabajo con pacientes, propuso cinco etapas del duelo en su libro On Death and Dying. Si bien fueron propuestas ante el fallecimiento de un ser querido, aquí las explico aplicadas a la ruptura de una relación sentimental. Recordemos que el duelo es un proceso que se activa ante cualquier pérdida significativa. Por ello, te explico a continuación en qué consiste cada fase. No obstante, hay que entender que no tienen un orden establecido, sino que pasamos de una etapa a otra a lo largo del tiempo hasta que consigamos convivir con la ausencia del ser amado.

 

Las seis fases del duelo:

Negación:
Es el rechazo consciente o inconsciente de aquello que nos está pasando. Forma parte de nuestros mecanismos de defensa o protección. Su finalidad es permitir que vayamos asimilando la noticia poco a poco, lo que nuestra mente sea capaz de aceptar. Es el momento en el que nos decimos cosas como: “No me lo puedo creer”, “Esto no puede estar pasando”...

Ira:
Cuando ya no se puede negar más el acontecimiento, probablemente aparecerá la ira, y la podrás descargar con cualquiera: la persona amada que ya no está, contigo mismo, amigos, familiares, la vida en general… Es una intensidad de enfado que variará a lo largo del proceso. Es el momento de los porqués: “¿Por qué me sucede esto a mí?...” Lo importante de esta etapa es que te permitas sentir esa rabia y dejar que pase.


Negociación:
Esta etapa es más breve. Viajas atrás en el tiempo y revisas lo que falló. Fantaseas con que tu pareja va a volver, crees que todavía es posible que se arregle lo vuestro. Es el momento cuando te preguntas: “Si yo cambiara…, si ella cambiara…, ¿qué hubiera pasado si…?”.


Depresión:
Cuando ya no queda más opción que aceptar la pérdida es cuando sentiremos una profunda tristeza. Aunque se llame depresión, no es en sí patológica sino totalmente sana y necesaria en el proceso del duelo. Es permitirnos el dolor, el desgarro interior de un corazón roto. Ahora toca llorar y dejar que ese dolor vaya poco a poco menguando. Bien es cierto que lleva su tiempo porque las heridas emocionales, al igual que las físicas, necesitan reposo para cicatrizar, pero como siempre digo a mis pacientes: “al final el dolor se pasa”.


Aceptación:
Sabemos que hemos llegado al final del proceso cuando hemos hecho las paces con la situación que estamos viviendo. Por fin aceptamos que esa relación se ha terminado, que podemos y tenemos el derecho de vivir nuestra vida sin esa persona a nuestro lado. No olvidamos al ser que hemos amado, pero ya no nos desbordan las emociones cuando le recordamos.


A veces, elaborar el duelo es una tarea demasiado grande para hacerla en soledad, si te sientes abrumado: ¡pide ayuda!


A día de hoy, Vicente está tranquilo, acepta su presente; incluso es capaz de ver lo afortunado que ha sido por poder compartir gran parte de su vida con la mujer que amaba y tener los hijos que tienen en común: “Es un regalo” -me decía.

 

 

El amor hacia uno mismo

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Ella solía ser una persona alegre y auténtica, aunque a muy pocos mostraba su propio ser. En las reuniones sociales prefería quedarse en segundo plano. Escuchar era lo que más le gustaba, se sentía segura allí. Y cuando hablaba, casi siempre lo hacía desde el conocimiento, no desde el corazón.

Sus amigas siempre la buscaban para contarle los problemas. A Sofía le encantaba ayudar a los demás, se le daba bien: ofrecía buenos consejos y empatizaba con facilidad. Pero cuando Sofía sufría lo hacía desde la soledad, no contaba a nadie sus problemas. Se sentía demasiado vulnerable si mostraba sus sentimientos, así que con su coraza bien puesta vivió: amores, trabajos, amistades… así durante muchos años, pero protegiendo su corazón, siempre en la seguridad. De esta suerte fue como solo atraía hombres igual que ella, seres con miedo a mostrarse tal como son. Además, lo cierto es que nunca se sintió amada de verdad, siempre faltaba algo: una conexión profunda por parte de los dos miembros que formaban pareja.

Un día le conoció a él. Era alguien distinto. Aunque no era guapo (y a Sofía normalmente solo le gustaban los guapos), su mirada le intrigaba. Le generaba curiosidad, había algo por descubrir diferente a lo que ya conocía. Este chico le daba confianza, como si le conociera de antes. Sin embargo, se veían poco ya que apenas coincidían.

Pero Sofía volvió a no escuchar a su corazón y el hombre más guapo que jamás había visto se cruzó en su camino. Fue un flechazo en toda regla. Sofía volvió a enamorarse de la fachada, del escudo de aquel hombre, y sin profundizar en su corazón o en su alma. Seducida por la belleza y guiada por el miedo a estar sola, se casó y tuvo dos hijos con este hombre, que la veía pero no la miraba, que veía su cuerpo pero no su alma.

Algunos años después, un primer día de septiembre a las nueve de la mañana, su hijo comenzaba el colegio. A la misma hora y en el mismo lugar, aquel chico que le intrigó en su día también estaba allí, llevando a su hija a la clase que compartiría precisamente con su hijo. Y es que la vida es misteriosa. Las casualidades no existen: todo pasa por algo. Todos los días se miraban, se observaban, cualquier excusa era buena para hablarse. Cada vez tenían más confianza el uno con el otro. Todas las mañanas cuando él la miraba, ella podía ver a través de sus ojos el alma de aquel hombre que le decía: “Sofía qué te pasa, hoy estás triste, no estás bien, algo te ocurre …”.

La primera vez que Sofía se dio cuenta de que él podía verla, e incluso llegar a ver su alma, se sintió conmovida: “¿Cómo es posible que este chico, que apenas me conoce, sepa lo que estoy sintiendo y mientras que mi propio marido no se dé cuenta?” —se preguntaba Sofía todos los días. Sofía empezó a conocerle más; compartían gustos, formas de ser, tenían los mismos valores, principios, costumbres… La verdad es que a Sofía le gustaba mucho hablar con él. Le admiraba por todas esas cosas y se dio cuenta que si le admiraba tanto y en el fondo eran tan parecidos, ella también podía admirarse a sí misma. Entonces, pudo ver en otra persona cómo era ella y aquello le gustó: se enamoró de él y de ella misma.

¿Qué es la Terapia individual de ajuste de parejas?

La Terapia Individual de Ajuste de Parejas es una opción más en el tratamiento de los problemas relacionados con el ámbito de la vida en pareja. Esta terapia se caracteriza por hacer un enfoque concreto de los problemas de pareja. Vamos a ver cuáles son estas características:

  • Los conflictos de pareja como tales, no existen. Existen los problemas de cada persona como ser individual y único.
  • Una pareja es la suma de dos individuos radicalmente diferentes, con una historia irrepetible, con una familia, lazos, ambientes, principios, valores, educación, experiencias traumas y miedos, que dan lugar a dos personalidades forzosamente diferentes, por grande que sea el afecto y la atracción que se sienta.
  • Por tanto, los problemas no son de la pareja como tal, sino el producto de toda una vida. Cada uno de sus componentes al chocar con los del otro, y la consecuente revelación que se produce al intentar compatibilizar la vida con una persona que aporta, igualmente, un equipaje de valores y códigos.


Características de la TIAP

En la Terapia Individual de Ajuste de Parejas en vez de trabajar conjuntamente con los dos componentes de la pareja (como suele ser lo habitual en la mayoría de modalidades de terapia de pareja), la intervención se desarrolla de forma individualizada. Cada miembro de la pareja realizará una psicoterapia aparentemente individual, en citas diferentes con el profesional.


La característica práctica que define a este tipo de terapia consiste en que el terapeuta trabajará con un doble objetivo:

  1. El mayor autoconocimiento, madurez, desarrollo y asunción de recursos personales, aceptación de límites, y supresión de proyecciones e introyecciones de figuras relevantes.
  2.  Paralelamente, al conocer el psicólogo de forma más personal a cada individuo de la pareja y conocer sus puntos débiles y sus fortalezas, puede potenciarse la práctica de conductas que facilitarán en ambos el conocimiento de sí, el conocimiento del otro, el conocimiento de los otros, el conocimiento en general, la superación de las habituales cantidades de agresividad y resentimiento, fruto de una experiencia de vida común frustrada y frustrante (al menos en determinados aspectos), el manejo de la tolerancia a la frustración, y la desidealización de expectativas irreales, que tantos conflictos sexuales generan, gran parte por culpa de conflictos no resueltos.




Encuadre de la Terapia Individual de Ajuste de Parejas

Los miembros de la pareja no podrán comentar el contenido de las sesiones individuales en su vida privada o social, tal y como sucede en los componentes de cualquier psicoterapia de grupo. Sin embargo, los efectos de estas sesiones sí deben ser reconocidos tanto por uno mismo como por la pareja para que se pueda considerar que la terapia ofrece resultados.

 

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Ventajas de la TIAP

La TIAP constituye un campo de avance individual que se articula con la evolución del otro, adelantando en el tiempo la posibilidad de que dichos progresos individuales se plasmen en su convivencia, en su comunicación verbal, afectiva y sexual.Se convierte en un trabajo sinérgico, la suma de las partes, es mayor que el todo.


El hecho de trabajar exclusivamente con el psicólogo, sin la presencia en la consulta del otro miembro, permite la libre expresión de opiniones, valoraciones y sentimientos, que, con el compañero sentimental delante, la comunicación no sería tan fluida, y mucho más cohibida.


Requisitos para implementar la TIAP

Para poder realizar la Terapia Individual de Ajuste de Parejas con garantías es necesario que se den una serie de requisitos:

  • Que ningún miembro de la pareja este diagnosticado con algún trastorno mental grave o de cierta relevancia.
  • La total consciencia por ambas partes de que no sólo el otro tiene problemas, sino que ambos entiendan, que es un trabajo en conjunto, pero sobretodo individual.
  • Que ambos miembros de la pareja, quieran recibir terapia, por voluntad propia y sin presiones.


La TIAP se presenta como un arsenal, complementario o de única vía, para llegar a los pacientes de la mejor forma posible, para presentar soluciones o consejos a los problemas que se llevaron a consulta.

 

 

Relaciones de pareja: 5 consejos reales para que tu matrimonio funcione

¿Cuál es el secreto para que una relación funcione? 

terapia de parejasDurante mis años de estudio y trabajo como psicóloga he leído y consultado multitud de libros y artículos sobre las relaciones de pareja: parejas tóxicas, relaciones de dependencia, parejas armoniosas, parejas en conflicto,... de todo este material pude sacar mis propias conclusiones para contestar a la pregunta arriba citada, pero me parecía más interesante adaptarlo a la vida real, a la de aquellas personas que me rodean, así que dejando a un lado la teoría empecé preguntando a familiares, amigos y todo aquel con quién coincidía en alguna reunión informal, a parte de productivo fue muy divertido sacar el tema entre las parejas y observar la reacción de uno de los dos mientras el otro contestaba, a veces sorprendente otras esperable, las respuestas aquí las tenéis:

 

  1. Aguantar. ¿Aguantar? Sí, has leído bien, esa es la respuesta mayoritaria, sobre todo por parte de los hombres. Pero como buena psicóloga no me quedé conforme con semejante contestación, así que indagando en lo que significa para cada uno puedo resumir que es más bien aceptar, tolerar que el otro es como es, que siempre habrá cosas que nos disguste de la otra persona y de su comportamiento o manías. Aceptar aquello que nos molesta. Aguantar es lo que hacían nuestras madres porque no tenían mas opciones, hoy día afortunadamente las cosas han cambiado y ya no se aguanta sino se acepta libremente que aquella persona que amamos es como es, es dejar de pelear contra lo que nos molesta, es dejarlo estar, aceptando que si estoy con él /ella también estoy con las partes que me disgustan.

  2. Ser amterapia de parejas en Fuengirola, Málagaigos. Esto implica que hay complicidad, comprensión, apoyo en los malos momentos y disfrutar los buenos momentos juntos, es pasarlo bien juntos, es la persona con la que quieres compartir tu tiempo libre y a la que recurres cuando tienes un problema.

  3. Libertad. Permitir un espacio para uno mismo. Como ser individual necesitamos nuestros momentos para crecer individualmente, tenemos que permitimos y permitir al otro este espacio, sin creer que ello vaya a dañar la relación, al contrario, cuanto mejor estemos con nosotros mismos mejor estaremos con nuestra pareja.

  4. Confianza.Confiar en la fidelidad del otro, confiar que nos ama, la confianza a de ser mutua, con respeto. Confiar es creer en el otro y este acto nace del amor, pues no hay pruebas que demuestren si te es fiel o no, es un simple acto de creer, de lo contrario tu relación puede volverse contra ti, pues en lugar de unir cuando alguien desconfía hace que se distancie.

  5. Cuidar la relación. Con pequeños detalles, como me decía una mujer ya separada “es que yo me sentía invisible para mi marido”. Cuidar la relación es dedicarse atención, interés en lo que le sucede, en cómo se siente, también con pequeños gestos: regalar una flor, unos bombones, un detalle, sorpresas, un TE AMO escrito en el espejo del baño, una cena sin hijos, un masaje en los pies,...resumiendo, cuidar a la persona que amamos. Conectando con el punto 3, cuidarnos porque nos amamos y cuidar al que amamos.

  

Sylvia Rivera Rome
Psicóloga-psicoterapeuta

Centro de Psicólogos Mediterráneo de Fuengirola
www.psicologosfuengirola.com 
rivera.psicologia@gmail.com

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