Hoy día se habla mucho de inteligencia emocional, pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de ello?


Podríamos explicarlo como la capacidad para identificar, comprender y manejar las emociones, tanto las propias como las de los demás.


psicologo en málaga fuengirolaLa relevancia actual de este concepto se debe fundamentalmente a que numerosos estudios demuestran que para tener una vida llena de satisfacción, con éxito tanto a nivel personal como laboral, una de las inteligencias más importantes es ésta, la emocional.


El mundo de las emociones es tan complejo como fascinante, la emoción siempre va acompañada de un cambio neurofisiológico, que hace sintamos lo que sentimos en nuestro cuerpo y el sentimiento es la parte vivida de manera subjetiva, es decir, el cómo vivimos esa emoción.


Para tener una buena inteligencia emocional lo primero es conocer las emociones, para ellos seguiremos las últimas investigaciones realizadas en el campo de las emociones, de Roberto Aguado Romo, según este autor existen unos diez universos emocionales, veamos algunos de ellos:

 

  • Miedo. El miedo es adaptativo, es una señal que nos indica la presencia de una amenaza, nos prepara para evitarla, atacar o paralizarse. Sentir miedo no es malo, el problema viene cuando no se acepta esta emoción, las familias que no permiten a sus miembros tener miedo suelen decir cosas del tipo “no seas un miedoso” con este tipo de mensaje lo único que hacemos es que no acepten su emoción, y si no la aceptan no le pueden hacer frente, además de añadirles otras emociones como puede ser la vergüenza al sentir miedo, es mucho más sano aceptar que tenemos miedo y ver cómo podemos enfrentarnos a él para superarlo. Recordemos que ser valiente no es no tener miedo sino seguir a pesar de él.

  • Tristeza. La tristeza es una emoción que te para, te quita la energía, te da tiempo para asimilar y llorar una pérdida, es una manera de pedir ayuda a los demás, puesto que la expresión corporal cuando estamos tristes es la de que no estamos bien y necesitamos de apoyo emocional.
    Estamos en una sociedad en la que constantemente nos indican de debemos ser felices, pero esto no es real, en la vida existen momentos tanto de felicidad como de tristeza y hay que permitirlo, si no lo permitimos puede que esta emoción sea sustituida por otra como la rabia, así que si estás triste date permiso para estarlo, probablemente necesites llorar la pérdida o el fin de algo.

  • Asco . El asco te protege al alejarte de aquello que puede ser nocivo para tu organismo. Tanto a nivel biológico como emocional. Hay familias donde el asco no está aceptado, y todo siempre está bueno y rico, y todas las personas maravillosas, en este caso la persona que siente asco puede sentirse culpable al sentirlo.

  • Alegría. Básicamente la alegría nos indica que estamos en el lugar adecuado, que las cosas van bien, el problema surge cuando sólo buscamos estar felices, y no aceptamos el resto de emociones, tan necesarias para nuestro conocimiento y crecimiento personal.

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Por tanto la Inteligencia Emocional significa

  1. identificar la emoción que siento en cada momento, esto aunque parezca sencillo a veces no resulta tanto puesto que a nivel familiar y cultural ya hemos visto cómo se puede confundir las emociones permitiendo algunas y no otras, en otras ocasiones sabemos que nos pasa algo, pero no sabemos identificar la emoción de fondo.
  2. En 2º lugar comprender el por qué y para qué sentimos lo que sentimos
  3. En 3º lugar tener la habilidad y el control para aceptar la emoción si es la adecuada ante la situación determinada o cambiarla por otra más ajustada.


Por ejemplo:
Cuando fallece un ser querido y nos sentimos enfadados con él, porque se fué cuando todavía le necesitábamos, en lugar de sentir tristeza. El enfado, aquí forma parte del proceso de duelo, por lo que en este caso lo adecuado sería aceptar el enfado, descubrir por qué estamos enfadados con él y al tomar consciencia de ello soltaremos ese enfado, así podremos darnos cuenta que ya tenemos que dejarle marchar, liberamos esa emoción y podremos dar paso a otra emoción, la tristeza, que te hará meterte en ti mismo, y llorar la pérdida, así aunque duela podrás empezar a aceptar la pérdida, te quitará energía para que pares, así esa herida que duele puede curar y finalmente cicatrizar.