undefinedNo siempre es fácil saber si realmente uno sufre de dependencia emocional o es que está locamente enamorado.

Cuando te enamoras vives en un estado alterado de conciencia, tu cerebro se encuentra en un intenso estado de alegría, euforia, curiosidad, admiración hacia la otra persona, “las mariposas en el estómago” se reducen a un cóctel químico cerebral llamado en muchas ocasiones “el colocón del amante”, este estado te hace pensar constantemente en la persona amada, tu mente gira en torno a ella.

Ya sabemos que cuando la intensidad de la emoción es tan elevada no podemos analizar las situaciones de manera muy clara dado que la parte racional de nuestro cerebro se halla secuestrada por las emociones agradables.

Si ya estamos bajo este “hechizo” es muy difícil saber si realmente somos dependientes emocionales, así que mejor fijarnos en otras señales que nos pueden ayudar a identificar si tenemos ese problema:

  1. Normalmente si escribes tu autobiografía dedicas una parte muy importante de ella a escribir sobre las personas de las que te has enamorado o de tus relaciones sentimentales. Es como si ya desde que eras pequeño te fijaras más que tus compañeros en el tema de las “novias” “novios”.

  2. Te gusta tener a alguien en tu cabeza, si no tienes una relación en ese momento fantaseas con otra persona, con aquel o aquella que será tu hombre o mujer ideal, el tema del amor siempre está presente.

  3. Cuando tienes una relación tu vida gira en torno a ella, puedes dejar de hacer cosas que antes te resultaban importantes para ti con tal de pasar más tiempo con tu pareja, por ejemplo no hacer un viaje con tus amigas que ya estaba programado, “porque no quieres dejar a tu pareja sola”.

  4. Necesitas constantemente demostrar lo mucho que la quieres, con mensajes, detalles, gestos…

  5. Necesitas que te demuestre lo mucho que te quiere.

  6. Tiendes a situar a la otra persona en un pedestal, y al principio probablemente la idealices en exceso, impidiendo conocerá a la otra persona en profundidad, solo ves aquello que quieres ver de la otra persona, y si hay algo que en el fondo sabes no es la persona adecuada para tí lo ignoras, te pueden las ganas de tener pareja.

  7. Si ya tienes una edad en la que se supone deberías estar con pareja formal o quieres tener hijos y el reloj biológico te apremia, probablemente empieces a conformarte con el primero que te diga “te quiero”, como me decía una muy buena amiga: “es que cada vez me conformo con menos , a cada cual más esperpéntico”

  8. Si no tienes pareja es como si no te sintieras completa, como que te falta una parte de ti.

 

undefined 

El gran problema de la dependencia emocional es que necesitas de la otra persona para encontrarte tú, tu vida depende de ella, y de cómo funciona esa relación. Una relación de pareja sana se basa no en la necesidad, sino en la elección, estar con alguien porque quieres compartir tu vida con ella, no porque la necesites.

Todos somos seres completos, no necesitamos de nadie para ser nosotros mismos y sentirnos plenos en la vida, una pareja te aporta, te suma, te ayuda, le ayudas, es un darnos mutuamente para que vivamos mejor.

Si eres dependiente emocional tienes primero que descubrirte tu misma, conocerte, y cuando te conozcas aceptarte tal y como eres, valorarte, y quererte, solo así puedes ser libre, y en esa libertad volar junto a alguien.