Desde el momento en que nacemos comenzamos a manifestar nuestros genios, ya que desde el preciso momento en que salimos del vientre de nuestra madre, recibimos distintos afectos e impresiones de todo aquello que nos rodea, ese ambiente puede ser de mucho amor, como puede ser también frío y hostil. A medida que va pasando el tiempo, nos vamos desarrollando emocionalmente, y esa evolución dependerá de lo que aportemos a este mundo y de lo que recibamos de él.


niños y aprendizaje

 

La personalidad se irá desarrollando al pasar los años; la ciencia ha determinado a través de numerosos estudios que se deben pasar por diversos procesos, desde el momento del nacimiento, el niño debe recibir un cuidado constante y que le brinde confianza, ya que ellos comienzan a hacer sus conclusiones a partir de la forma en que son cuidados, especialmente en la satisfacción de sus necesidades alimenticias, en la forma en que se les brinda afecto, protección, cuidado y seguridad. Aquí se puede observar un niño que confía ciegamente en su progenitora, ésta se le puede alejar unos metros e incluso llegar a no verla, el niño mantendrá la calma porque tiene la confianza y la seguridad en que ella volverá.


el carino en los niñosLuego de tener el sentido de la confianza en los demás ya establecido (cuando saben en quien confiar y quien no), los niños comienzan a explorar el uso del lenguaje y a desarrollar algunas habilidades motoras (como: caminar, gatear, etc.), estos tienen la capacidad de saber hasta dónde llega su autonomía y en donde comienzan las limitaciones. Cuando los niños comienzan a dudar de sus acciones pueden comenzar a conocer sus propios límites, a saber qué es lo correcto y que no. Por ejemplo: un niño que tiene 2 años de edad, dice una mala palabra pero es reprendido inmediatamente, el niño está en la capacidad de aprender que esa palabra no es adecuada y no debe repetirla, puede llegar a sentir hasta vergüenza con sus padres (o con la persona que lo ha reprendido). Aquí los padres deben aprender a tener un adecuado y equilibrado control sobre sus hijos, porque si llegan a tener un control excesivo el niño puede perder su autonomía y llega a sentirse hasta inseguro de sus acciones, y tampoco puede tenerse un escaso control del niño, porque puede volverse demasiado impulsivo.


Cuando los niños se encuentran entre los 3 y 6 años de edad, aprenden a regular los sentimientos de lo que desean hacer y las acciones que tomarán, es decir, aprenden a equilibrar en base a lo aprendido qué es lo correcto y lo incorrecto, y aspectos de la personalidad y el poder, llegan a desarrollar el sentido de la responsabilidad. Por esto es importante que no pierdan su autonomía, porque si la llegan a perder, es cuando encontramos niños reprimidos emocionalmente, reprimen su iniciativa y libre expresión.


Por último, tenemos a aquellos niños que van desde los 6 y 12 años de edad, en esta etapa los niños aprenden cuáles son principios y valores, inculcados tanto en la escuela como en su casa, se observarán acciones concretas, y las habilidades que han podido desarrollar les permitirán obtener grandes logros. Por otro lado, cuando ha venido creciendo un niño sobreprotegido, podemos ver un niño reprimido e inseguro, que buscará siempre refugiarse en su familia, alguien que decida por él, que no sabe lo que le gusta y lo que le desagrada, le costará integrarse a grupos sociales, es tímido y puede llegar a experimentar gran ansiedad.

 


Sylvia Rivera Rome
Psicóloga-psicoterapeuta

Centro de Psicólogos Mediterráneo de Fuengirola
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