Sylvia Rivera Rome El viaje corto o largo, se empieza siempre con un paso

Dos errores frecuentes en la educación de los hijos

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Esta mañana en el parque observaba una escena bastante común: una niña de unos 2 años y medio lloraba enfadada al no ser la primera en subirse al tobogán, ya que su amiguita había llegado antes. Automáticamente pensé: “que paciencia hay que tener en esta etapa de rabietas” y entonces recordé que no hace tanto tiempo mi hija hacía exactamente lo mismo. Es más, ella me obligó, en cierta manera, a sacarme un “máster” en paciencia, pues su tolerancia a la frustración era bastante escasa. Afortunadamente, esa etapa ya pasó para mí y por ello, hoy quisiera ayudar a aquellos padres que en estos momentos están atravesando esa fase.

Lo cierto es que resultan muy complicadas aquellas situaciones donde lo más mínimo difiere el deseo previsto por los niños, y como consecuencia, aparece el enfado manifestado a través de llanto, gritos y pataletas. Pero así es y así será hasta que aprendan a gestionar sus emociones de una manera más adaptada. Y es normal que, en ocasiones, los padres también perdamos la paciencia. Pero lo que no se debe hacer nunca es usar insultos o críticas dirigidas a los niños, y que precisamente, fue lo que escuché esta mañana de sus padres.

Comentarios del tipo: “eres insoportable”, “tonta”, “siempre igual” o “no puedo con ella”, iban saliendo de boca de la madre, que le contaba a su amiga todos los problemas que le acarreaba su hija (quien mientras tanto, podía oír perfectamente todo lo mencionado). Este tipo de comentarios solo van a dañar el autoconcepto que tiene la niña de sí misma, pues le están diciendo cómo es, y por ende lo incorporará como identidad, en lugar de reseñárselo como comportamiento o conducta que realiza y que puede ser cambiada. En su inconsciente se estará formando por tanto, una idea errónea de lo que es ella: “no soy adecuada” , “soy un desastre”, “mis padres no me quieren”, son el tipo de creencia que se crea en la mente de la pequeña.

Lo que quiero decir es que si ves que tu hijo no se está portando de manera adecuada se lo digas de otra manera más justificada: “eso que estás haciendo no está bien por…” en lugar de usar la expresión de “eres...” . En este caso concreto, lo único que podían hacer los padres por ella es decirle cómo se siente y darle una alternativa: “estás muy enfadada porque querías ser la primera, pero no siempre se puede, anda vente a este otro columpio que es muy divertido”. Tras esto, si la niña sigue con el enfado, que es lo más probable, entonces hay que dejarle expresar y sentir el enfado hasta que se le pase.

No obstante, y continuando con el ejemplo del parque, la actuación de los padres de dejar a la niña tranquila hasta que se le pasara el berrinche fue adecuada. El problema es que justo en el momento en que se calmó, dejó de llorar y se acercó a los padres, estos la ignoraron, ante lo cual la niña volvió a llorar captando, ahora sí, la atención de los padres. Era en ese momento justo en el que estaba tranquila cuando los padres tenían que haber aprovechado para hablarle o prestarle atención. Solo así se hubiera reforzado la conducta adecuada y no la inadecuada.

Básicamente, se trata de lo opuesto a lo que por naturaleza solemos hacer, esto es, ignorar cuando se portan bien y regañar cuando se portan mal. Así que recuerda: ¡Presta atención a aquello que quieres que se repita e ignora lo que quieras que desaparezca!

El resumen en dos puntos:

1. Jamás critiques a la persona, mejor corrige su conducta.
2. Pon atención al comportamiento adecuado.

Estos dos principios son muy básicos para una buena educación emocional y por lo que pude observar, todavía se obvian con demasiada frecuencia.

El mejor regalo para los hijos

En estas fechas tan especiales parece que cada vez nos olvidamos de lo verdaderamente importante y nos dejamos llevar por la fiebre consumista, con el tan “machacante black friday” que llevaba escuchando semanas antes de que llegara, los villancicos en los supermercados..., por otro lado las abuelas queriendo saber ya los regalos de reyes que quieren mis hijos, la preocupación por los menús de navidad, pero señores, !nos estamos volviendo locos!

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Si todavía estábamos en noviembre, en fin, que esto me hace reflexionar sobre los regalos, y es verdad que a los niños les encanta los juguetes y recibirlos envueltos, es alegría e ilusión, y qué remedio, si los tienen bombardeados miren a donde miren, los anuncios televisivos, y los centros comerciales les hace desear todo con mucha fuerza, como ejemplo pongo a mi hija, tiene cuatro años y cada juguete que sale en la tele lo quiere tener, no sabe regular la información, todo lo absorbe, por eso es tan necesario que los padres actuemos de regulador y pongamos límites.

Así que me tomo la libertad de pedir a los padres, por el bien de nuestros hijos que nos paremos a darnos cuenta de todo esto, de si realmente es este el tipo de vida que queremos para ellos: una vida consumista, de prisas, de planes, de compras, de preocupación, de emociones intensas pero pasajeras...

Claro que se sienten felices al abrir un regalo, pero eso dura unos instantes, más cuando tienen tanto que abrir, “se vuelven locos” una vez que han terminado de abrir juegan con ellos durante algún tiempo ,aunque todo depende del tipo de juego, porque también es
cierto que hay algunos demasiados simples y aburridos.


Por mi parte quiero poner la atención en lo que yo creo que es el mejor regalo

Unos padres emocionalmente estables y satisfechos con ellos y sus vidas, y no digo felices, porque como ya hemos dicho otras veces, la felicidad es pasajera. Da igual que los padres estén juntos o separados , lo importante es que ambos estén bien para poder educar y amar a los hijos.

Y a qué me refiero con emocionalmente estables


undefinedPues que puedan gestionar sus propias emociones, sentir la emoción adecuada a la situación vivida, porque en la vida no es todo alegría, hay momentos tristes, duros y necesitamos aprender a vivir con ellas, asimilarlas y seguir adelante, creciendo y disfrutando del proceso. Recuerda que nosotros somos su ejemplo: si yo sé manejar mi frustración mi hijo aprenderá a hacerlo. Si te enfadas cuando tu hijo se enfada solo le estás enseñando a enfadarse y no le estás enseñando qué hacer con ese enfado o malestar.

Como padres tenemos la posibilidad y responsabilidad de enseñarles a vivir la vida. Cuando nacen, su vida depende de nosotros, le damos alimento y amor, después a medida que vayan creciendo les enseñaremos, guiaremos, acompañaremos, mostraremos, sostendremos su malestar cuando no se pueda hacer otra cosa, seremos sus maestros, fuente inagotable de amor y aceptación incondicional.

Por eso es tan importante unos padres que sepan cómo manejar sus propias emociones. Cada día es una nueva oportunidad para acercarte a ser la persona que quieres ser y tener la vida que deseas tener.

 

 

 

Sylvia Rivera Rome
Psicóloga-psicoterapeuta

Centro de Psicólogos Mediterráneo de Fuengirola
www.psicologosfuengirola.com  - rivera.psicologia@gmail.com  - Teléfono 667 73 42 71

Tolerancia a la frustración

¿Por qué mi hija se enfada tanto?

La respuesta a esta pregunta en realidad es muy sencilla: no tiene lo que desea. Pero si queremos entender bien a nuestros hijos y ayudarles a canalizar las emociones tendremos que hacer un análisis más profundo de lo que ocurre dentro de sus pequeñas e inquietas cabecitas.


Hay tres conceptos básicos que tenemos que dominar: el deseo (aquello que uno quiere), realidad (lo que está pasando) y frustración ( lo que se siente, que va desde molestia o enfado leve, hasta ira).

Cuando un deseo (por ejemplo comer un helado) choca con la realidad (los padres le decimos que no puede hasta después de tomarse el almuerzo) entra en juego la frustración (quiero algo y no lo tengo), si el niño sabe manejar esa frustración entendiendo que se podrá tomar el helado, pero después, el deseo lo percibe como que se hará realidad, aceptará la molestia sentida, pero si no sabe manejar esa frustración aparecerá ira, que es cuando normalmente gritan y verbalizan su enojo.


La diferencia para que un niño se enfade más que otro es que algunos tienen muchos deseos poco ajustados a la realidad y no toleran esa molestia, ese NO, aquí es cuando se habla de la tan conocida frase de tolerancia a la frustración.

Tolerar la frustración significa aguantar y aceptar esa sensación, esa emoción desagradable. Esto es importante puesto que en la vida muchas veces las cosas no son como uno desea y no podemos hacer nada por cambiarla. Como padres debemos enseñar a nuestros hijos a aprender esto.


Resumiendo: Cuanto mayor distancia haya entre deseo y realidad mayor frustración, a mayor frustración mayor enfado.

 

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Qué podemos hacer los padres


En primer lugar es clave ver cómo manejamos nosotros nuestra propia frustración, si nos observamos un tiempo nos daremos cuenta de cómo lo hacemos, si nos enfadamos contínuamente por cosas insignificantes y cómo resolvemos ese enfado. No pretendamos que nuestros hijos sepan manejar una emoción que nosotros tampoco sabemos manejar, recordemos que somos su ejemplo. Quizás sea una opción empezar por nosotros mismos, los padres, aprendamos a manejar nuestro universo emocional y así podremos enseñar a nuestros hijos a hacerlo.


Si ves que mas o menos sabes manejar tu frustración piensa cómo lo haces, probablemente tengas como un diálogo interno en el que una sabia voz interna de diga cosas como “bueno ya lo resolverás”, “no es tan grave” “ánimo que ya terminas”, etc, todo este diálogo interno no lo tienen los niños, así que nosotros se lo tenemos que crear, y ¿cómo lo hacemos? Ellos se hablarán como les hablemos nosotros.

  • En primer lugar, entender su emoción, ser comprensivos pero firmes en nuestra respuesta. No ceder ante todos sus deseos.
  • Darles un tiempo para que se calmen tras un episodio de enfado y después volver al hecho explicando qué ha sucedido y cómo puede resolverlo de manera que la realidad se ajuste al deseo.
  • Promover su propio autodiálogo con más preguntas y menos afirmaciones.
  • Razonar aunque sin pasarnos de argumentos, pues si no provocamos más enfado.
  • Hacerle sentir escuchado, valorado y aceptado a pesar de su enfado.


Todo esto es muy importante que lo hagamos desde el cariño, la tranquilidad y la seguridad, si nosotros estamos enfadados por su enfado solo generamos más enfado.

 

Sylvia Rivera Rome
Psicóloga-psicoterapeuta

Centro de Psicólogos Mediterráneo de Fuengirola
www.psicologosfuengirola.com - rivera.psicologia@gmail.com - Teléfono 667 73 42 71

Los niños y las diferentes etapas de aprendizaje

Desde el momento en que nacemos comenzamos a manifestar nuestros genios, ya que desde el preciso momento en que salimos del vientre de nuestra madre, recibimos distintos afectos e impresiones de todo aquello que nos rodea, ese ambiente puede ser de mucho amor, como puede ser también frío y hostil. A medida que va pasando el tiempo, nos vamos desarrollando emocionalmente, y esa evolución dependerá de lo que aportemos a este mundo y de lo que recibamos de él.


niños y aprendizaje

 

La personalidad se irá desarrollando al pasar los años; la ciencia ha determinado a través de numerosos estudios que se deben pasar por diversos procesos, desde el momento del nacimiento, el niño debe recibir un cuidado constante y que le brinde confianza, ya que ellos comienzan a hacer sus conclusiones a partir de la forma en que son cuidados, especialmente en la satisfacción de sus necesidades alimenticias, en la forma en que se les brinda afecto, protección, cuidado y seguridad. Aquí se puede observar un niño que confía ciegamente en su progenitora, ésta se le puede alejar unos metros e incluso llegar a no verla, el niño mantendrá la calma porque tiene la confianza y la seguridad en que ella volverá.


el carino en los niñosLuego de tener el sentido de la confianza en los demás ya establecido (cuando saben en quien confiar y quien no), los niños comienzan a explorar el uso del lenguaje y a desarrollar algunas habilidades motoras (como: caminar, gatear, etc.), estos tienen la capacidad de saber hasta dónde llega su autonomía y en donde comienzan las limitaciones. Cuando los niños comienzan a dudar de sus acciones pueden comenzar a conocer sus propios límites, a saber qué es lo correcto y que no. Por ejemplo: un niño que tiene 2 años de edad, dice una mala palabra pero es reprendido inmediatamente, el niño está en la capacidad de aprender que esa palabra no es adecuada y no debe repetirla, puede llegar a sentir hasta vergüenza con sus padres (o con la persona que lo ha reprendido). Aquí los padres deben aprender a tener un adecuado y equilibrado control sobre sus hijos, porque si llegan a tener un control excesivo el niño puede perder su autonomía y llega a sentirse hasta inseguro de sus acciones, y tampoco puede tenerse un escaso control del niño, porque puede volverse demasiado impulsivo.


Cuando los niños se encuentran entre los 3 y 6 años de edad, aprenden a regular los sentimientos de lo que desean hacer y las acciones que tomarán, es decir, aprenden a equilibrar en base a lo aprendido qué es lo correcto y lo incorrecto, y aspectos de la personalidad y el poder, llegan a desarrollar el sentido de la responsabilidad. Por esto es importante que no pierdan su autonomía, porque si la llegan a perder, es cuando encontramos niños reprimidos emocionalmente, reprimen su iniciativa y libre expresión.


Por último, tenemos a aquellos niños que van desde los 6 y 12 años de edad, en esta etapa los niños aprenden cuáles son principios y valores, inculcados tanto en la escuela como en su casa, se observarán acciones concretas, y las habilidades que han podido desarrollar les permitirán obtener grandes logros. Por otro lado, cuando ha venido creciendo un niño sobreprotegido, podemos ver un niño reprimido e inseguro, que buscará siempre refugiarse en su familia, alguien que decida por él, que no sabe lo que le gusta y lo que le desagrada, le costará integrarse a grupos sociales, es tímido y puede llegar a experimentar gran ansiedad.

 


Sylvia Rivera Rome
Psicóloga-psicoterapeuta

Centro de Psicólogos Mediterráneo de Fuengirola
www.psicologosfuengirola.com  - rivera.psicologia@gmail.com  - Teléfono 667 73 42 71

Diez cosas que los hijos necesitan de sus padres

Parecen obvias y sencillas de ejecutar, pero la inmensa mayoría de las veces no se llevan todas a cabo, con la consecuente carencia y perjuicio en nuestros niños. Podrían enumerarse las siguientes. 

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  1. Que les prestemos atención.
    Lo cual significa simplemente observarles cuando juegan, dibujan, bailan, experimentan, etc. Debemos mirar a nuestros hijos y no sólo mirar, sino admirarles, pues es en esa mirada nuestra donde ellos se verán reflejados y podrán encontrarse y valorarse.

    Así que deja por unos minutos al día todas las tareas cotidianas y dedícaselas a ellos, a no hacer otra cosa que admirarles y disfrutar de ellos.

  2. Que les escuchemos.
    Y para ello es necesario dejar de hacer lo que estemos haciendo y observarles mientras nos lo cuentan. Escucharles significa ponernos en su punto de vista, comprenderles y devolver que le hemos entendido, que estamos con ellos en aquello que les preocupa, les inquieta o les apasiona.

  3. Jugar con ellos.
    A cualquier cosa, pintar, colorear, puzzles, juegos de mesa, escondite, cartas, etc.

  4. Que les contemos cosas de nosotros de cuando teníamos su edad, así entenderán que les comprendemos, confiarán en nosotros puesto que hemos pasado por lo mismo y si nosotros lo superamos ellos también podrán.

  5. Dar ejemplo.
    No podemos pretender que nuestros hijos lean si nosotros no lo hacemos o que pidan perdón, por favor, gracias y de nada, si nosotros no lo usamos. Ellos son un reflejo de nosotros y de lo que hacemos, educamos con el ejemplo.

  6. undefinedAbrazarles y besarles. 
    El contacto físico reduce la presión arterial y nos hace sentirnos queridos y aceptados, le enseñamos que son merecedores de amor, “ si mis padres me expresan que me quieren es porque soy bueno y por tanto yo también me quiero”

  7. Valorar sus esfuerzos y logros por pequeños que parezcan. 
    Cuando se está aprendiendo es importante que adquieran la capacidad del esfuerzo, que para conseguir las cosas hay que trabajar en ellas y ésto sólo lo aprenden si nosotros les mostramos lo que ellos están haciendo, es como si fuéramos el espejo donde pueden ver reflejados sus comportamientos y los resultados de éstos.

  8. Que les pongas límites, con autoridad, pero desde el cariño.
    Decirles que NO y explicarles el porqué. Si cedemos ante sus caprichos se volverán personas exigentes que se creeran con derecho a todo, no tolerarán la frustración, es una lección de vida aprender que no todo lo que se desea se puede tener, pero si podemos aprender a valorar lo que tenemos. Otra razón por la que necesitan límites es porque el cerebro del niño no está preparado para tomar muchas de las decisiones que ellos les gustaría, como por ejemplo, lo que comer o cuando dejar de ver la tele, la hora de acostarse, etc. El niño tiene que aprender que papá y mamá mandan.

  9. Un hogar, una familia a la que pertenecer y que se sientan parte de ese clan, ya que nos dan las raices de nuestra existencia y ayuda a formar nuestra identidad. Cada familia es un micro mundo donde existen costumbres y tradiciones particulares que nos hacen sentirnos seguros y nos guía a través de la vida.

  10. Sentirse seguros y protegidos.
    El mensaje a transmitir con nuestros actos y palabras es “mamá y papá sabemos, tranquilo que nosotros lo solucionaremos”. No discutir delante de ellos pues les genera mucha inseguridad y desasosiego. Esperar que no estén en la casa para discutir los asuntos de mayores.

 


Ya me imagino a much@s lector@s pensando que es imposible hacer esto con el ritmo de vida que llevamos que ni siquiera tenemos tiempo para nosotras mismas, y sí os doy la razón, conciliar la vida familiar y laboral es realmente difícil, ese es el precio que estamos pagando, niños cada vez más inteligentes académicamente, pero no emocionalmente, sin valores y a medida que crecen más distantes con los padres. Así que piensa por un segundo ¿merece la pena el esfuerzo o no?

Psicología Infantil: Los niños y los regalos de navidad. Parte I

Ahora que llegan las vacaciones de Navidad y los regalos de Papá Noel y los Reyes Magos es un buen momento para reflexionar sobre los juguetes y los juegos de los niños.

 

El juego y la importancia en el desarrollo del niño

psicologia infantil niños y jueguetesLo primero que define al juego es el placer, los niños y todos disfrutamos del juego, pero además el juego es una actividad vital y necesaria para el desarrollo humano desde el punto de vista intelectual, porque jugando aprende, porque obtiene nuevas experiencias, porque es una oportunidad de cometer aciertos y errores, de aplicar sus conocimientos, de solucionar problemas.

 

El juego estimula el desarrollo de las capacidades del pensamiento, de la creatividad infantil. De hecho se puede observar que niños que han sido privados del juego tienen más dificultades de aprendizaje.


Desde el punto de vista de la sociabilidad, por el juego entra en contacto con sus iguales, y ello le ayuda a ir conociendo a las personas que le rodean, a aprender normas de comportamiento y a descubrirse a sí mismo en el marco de estos intercambios.


Desde el punto de vista del desarrollo afectivo-emocional, se puede afirmar que el juego es  una actividad que le procura placer, entretenimiento y alegría de vivir, que le permite expresarse libremente, encauzar sus energías positivamente y descargar sus tensiones. Es
refugio frente a las dificultades que el niño se encuentra en la vida, le ayuda a re-elaborar su experiencia acomodándola a sus necesidades, constituyendo así un importante factor de equilibrio psíquico y de dominio de sí mismo.

 

juegos recomendados en niños


¿Qué tipos de juguetes son los más adecuados?

Aquellos que no están tan estructurados, es decir, los que permitan a los niños usar sus recursos de imaginación y creatividad, que les permita el juego libres ya que fomentamos la capacidad de pensar en lo posible, es buscar alternativas, la fluidez de ideas, ver relaciones
nuevas entre las cosas (originalidad). El juego de roles, de simulación, para este tipo de juegos no necesitan nada más que su imaginación, puesto que con un palo pueden imaginar desde un caballo a una escoba voladora o una espada. 

En concreto, dentro de los juegos manipulativos, el juego de construcción presenta un interés especial en el desarrollo cognitivo del niño , desde los 12 meses y a lo largo de toda la infancia:

  • Estimula el desarrollo del pensamiento abstracto estando en la base del pensamiento científico y matemático.
  • Fomenta la perseverancia y la concentración.
  • Promueve la capacidad creadora, porque es el primer medio de creación del niño.
  • Enseña al niño que las partes de un objeto están relacionadas entre sí.

 


Sylvia Rivera Rome
Psicóloga-psicoterapeuta

Centro de Psicólogos Mediterráneo de Fuengirola
www.psicologosfuengirola.com - rivera.psicologia@gmail.com - Teléfono 667 73 42 71



Psicología Infantil: Los niños y los regalos de navidad. Parte II

El regalo estrella: los videojuegos; riesgos y consecuencias en el estudio.

Sus riesgos son en cuanto al estudio, a las relaciones sociales y al sobrepeso. Hemos de señalar que los videojuegos son un producto ideado para enganchar al cliente como asiduo consumidor lo que representa un competidor del "engancharse al estudio".

Por tanto conviene tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Son juegos que están diseñados para crear dependencia. Y ustedes desean que sus hijos se "enganchen" al estudio.
  • La gran cantidad de imágenes, sonidos, colores, flashes, explosiones, golpes, etc. excitan e irritan, lo que puede llegar a poner realmente nervioso y contribuir a disminuir la capacidad de concentración. No se puede pedir a un chico que se ponga a estudiar después de jugar una hora con un simulador espacial.
  • Un tanto por ciento importante incitan a la violencia, al riesgo, a la velocidad. En definitiva, se basan en que el jugador actúe con reacciones instintivas, no reflexivas,​ lo contrario que el estudio que pretende hacer reflexionar, pensar y tomarse tiempo para
    deducir.
  • Este tipo de juegos hace que el tiempo transcurra sin darse cuenta, por lo que es una pérdida importante de éste, tan necesario para los estudiantes. Los padres deben tener este tema bajo control, por lo que lo primero que hay que hacer es estar lo mejor informados posibles sobre el tema. También se debe controlar el tiempo de uso: no más de media hora seguida. Es bueno pactar su horario, sobre todo de su uso en fin de semana, entre semana es mejor que se dediquen al estudio. Por otro lado repercute negativamente en el desarrollo de las habilidades sociales, puesto que  no se relacionan con otros niños y la falta de ejercicio físico puede ser un problema en niños
    con sobrepeso.


¿Qué sucede si los niños reciben todo lo que piden?

Lo normal es que los niños siempre pidan más, ellos no tienen la capacidad de regular sus deseos, ni saber lo que es conveniente o no para ellos, pero para eso tienen que estar los padres, para decir “no” para poner los límites, y explicar por qué no, los niños que crecen sin
límites, sin nomas o responsabilidades dentro de la famila y con la sociedad, se creen con derecho a todo, tienden a exigir, no toleran la frustración y no aceptan las normas, por eso los niños tienen que aprender las consecuencias de sus conductas, si han cumplido con lo que se espera de ellos, buen comportamiento y buenas notas tendrán su recompensa, no lo que ellos piden, p.ej, un niño puede querer un juego no adecuado a su edad, entonces tendrá su regalo, pero el que los adultos consideremos adecuado. Y lo tendrán porque se lo han ganado, muy importante es hacerles ver que lo que realmente importa es lo que han hecho y no el regalo que han conseguido, la satisfacción por el trabajo bien hecho, un simple “muy bien, lo has hecho genial, puedes estar orgulloso de ti mismo” es un refuerzo más potente que un regalo material, puesto que así le estamos ayudando a confiar en ellos mismos, en su capacidad para lograr sus metas.


Muchas veces escuchamos comentarios del tipo "es que los niños de ahora no valoran nada" y es que cómo van a valorar lo que tienen si lo tienen todo, si se lo damos todo, la cultura del esfuerzo se está perdiendo, como decía un entrenador “los niños para parecerse a Ronaldo se
peinan como él y lo que tienen que hacer es entrenar como él”.Además, es necesario no tener para apreciar y valorar cuando se tiene. No les pasa nada si desean un juego que no van a recibir, así cuando lo consiga por su propio esfuerzo se sentirán el doble de contentos y se
darán cuenta que es necesario esforzarse para conseguir lo que uno desea.

Recordemos que lo material no da la felicidad, el quererse a uno mismo y tener a personas con las que compartir las cosas es lo que nos hace felices.

Cómo alabar y criticar el comportamientos de nuestros hijos

En primer lugar tenemos que saber que la alabanza es un juicio positivo, la crítica es un juicio negativo. Si nosoros tendemos a criticar lo más probable es que nuestro hijo también critique. El problema de la crítica descalificatoria es que puede ir minando, día a día, la autoestima de nuestro hijo/a dado que puede ir construyéndose un concepto negativo de sí mismo.


Cada niño es único y por tanto algunos son más sensibles que otros a las críticas, así que hay que utilizarlas con precaución y siempre conociendo cuál es la actitud de nuestro hijo ante ellas. Una vez realizada la crítica hay que volver a la normalidad y no acumular resentimiento.

 educacion de los hijos

 

Críticas a los niños

alabar a los hijosA veces es dificil para los padres no ser críticos con sus hijos, esperando que de esta manera aprendan a ser mejores, sin embargo lo que habitualmente conseguimos es un deterioro en su autoestima,y que desarrollen sentimientos de resentimiento y rebeldía, para ello lo que tendremos que hacer es compensar esta tendencia con un aumento de las alabanzas.


La clave es dejar de perseguir al niño recondándole lo que hace mal o deja de hacer ,po r ello cuando critiquemos debemos criticar la acción, es decir lo que ha hecho, no a la persona, es decir le podemos decir "te has equivocado" en lugar de "eres tonto". Cuando diga NO explíquele de manera sencilla y sincera el porqué de ese NO, por ejemplo: "porque se puede romper", "porque no es nuestro" Porque te puedes hacer daño"

 

  

Alabanzas a su comportamiento

criticar a los hijosLas alabanzas facilitan el desarrollo de una buena autoestima y conseguimos que esas conductas o virtudes que alabamos se mantengan en el tiempo. A los niños les gusta recibir elogios, pero también que se les diga la verdad. Por eso hay que decirlas cuando son sinceras y reales.Las alabanzas sentidas suena más verdaderas. Es una actitud frente a la vida.Cuando a un niño le gusta lo que ha hecho, y el padre alaba su trabajo, demuestra sensibilidad hacia los sentimientos de su hijo. Esto aumenta la credibilidad del padre, aunque luego haga juicios negativos

Por otro lado si sólo alabamos a nuestros hijos y nunca les criticamos sobre las cosas qua hacen mal podemos hacer que se conviertan en niños que se creen superiores a los demás y que todo lo hacen bien y esto no es real. En esta vida hay que aprender a centrarnos en nuestros puntos fuertes pero también ser conscientes de nuestros puntos debiles, para poder mejorarlos, así se crea el equilibrio. Lo importante es mantener un equilibrio entre alabar y reprochar, tratando siempre de que la balanza se incline, sin miedo, hacia las alabanzas.

 


Enfatizar las virtudes

Muchas personas no tienen una autoestima alta porque no son capaces de identificar y aceptar sus puntos fuertes. La mayoría de nosotros
tendemos a identificar nuestros defectos, pero no las cualidades. Esto también se refleja en los hijos.
Una de las cosas más importantes y valiosas que se puede hacer por un niño es subrayar sus virtudes por encima de sus defectos.
Decir algo al niño sobre sus virtudes es de las cosas más agradables que se pueden decir, sobre todo si no se lo espera.

Aquí disponéis de una lista de virtudes que hay que buscar en los niños. Cuando las encuentren, háganselo saber en el momento más inesperado

  • Valiente Sincero Ingenioso
  • Bondadoso Generoso Audaz
  • Independiente Obediente Simpático
  • Divertido Formal Comprensivo
  • Cumplidor Intrépido Alegre
  • Educado Voluntarioso Cariñoso
  • Respetuoso Inteligente Solidario
  • Altruista Amable Creativo

 

leer con nuestros hijos

 

Para acabar, ofrecemos algunas sugerencias útiles a la hora de comunicarse con sus hijos:

  • Reviva junto con su hijo las dichas de su propia niñez a través de compartir cada nueva experiencia para el.
  • Visite con su hijo parques, zoológicos y museos, vayan al circo, organice excursiones al campo, ríos y playas.
  • Léale a su hijo cuentos en voz alta.
  • Trabaje con su hijo en alguna afición: carpintería, costura, construcción de maquetas, pesca, pintura, dibujo, cocina, etc.
  • Trabaje junto con su hijo en las tareas de la casa.
  • Converse con su hijo, escúchele con atención. Descubrirá lo mágico de su mundo.

Las terribles consecuencias del “efecto pigmalión” sobre los hijos.

«Es muy tímido», «es muy malo y desobediente», «no se entera de nada», «es pasivo»… Lo que pensamos, lo que decimos…

A veces no somos plenamente conscientes pero juzgamos y etiquetamos a los niños prematuramente, condicionando su comportamiento y produciéndoles unas heridas que, metafóricamente, pueden llegar a estar sangrando durante muchos años si no se reconocen y cicatrizan correctamente. Es el llamado «efecto pigmalión» de los padres sobre los hijos, o de los profesores sobre los alumnos. «Demasiadas veces se pronuncian expectativas o prejuicios durante el proceso comunicativo con los más pequeños sin tener en cuenta que en el futuro pueden originar sentimientos, comportamientos o rendimientos no esperados y/o deseados», apunta Alba García Barrera, profesora de Psicología de la Universidad a Distancia de Madrid (Udima). «En toda relación entablada con niños y adolescentes debe prestarse especial atención a la forma en que expresamos y transmitimos nuestras ideas, especialmente aquellas que afectan a su propia forma de ser, actuar o pensar sobre una determinada cuestión. En estas etapas los jóvenes se encuentran en pleno desarrollo físico, psicológico y afectivo, por lo que son altamente vulnerables a la influencia que puede llegar a ejercerse sobre ellos por medio de la comunicación. Es bastante fácil que, con nuestras palabras, afectemos al autoconcepto y la autoconfianza del niño», explica García Barrera.

educación de los hijos

Es muy fácil afectar de forma inconsciente a los niños con nuestras palabras


¿Por qué sucede esto? «Porque solemos olvidar que una persona desarrolla su autoconcepto en función de las expectativas que depositan sobre nosotros las personas de referencia en nuestro entorno», prosigue esta especialista. «Es decir, un niño va formando el concepto que tiene de sí mismo en base a las valoraciones que recibe de sus padres, de sus abuelos, de sus tios, de sus maestros… Y si bien de pequeñito no le consideran capaz de hacer determinada cosa, muy probablemente acabe siendo incapaz de hacerla. Y no porque no tenga capacidad o habilidades suficientes, sino porque su entorno más próximo le está transmitiendo este mensaje, que difícilmente le invitará siquiera a intentarlo, a probar suerte… Se sentirá menos capaz que ellos y pensará que no puede hacerlo, que no tiene capacidad suficiente… y por tanto, será peor. Esto es lo que se conoce como “efecto Pigmalión” y ya fue demostrado en un estudio por Rosenthal y Jacobson», advierte.

 

«Trato diferencial» entre hermanos


Por otra parte las expectativas, prosigue esta docente, pueden depositarse en base al llamado«efecto halo». «Pongamos un ejemplo. En el entorno familiar sucede a menudo a través de las comparativas directas e indirectas con los hermanos, ya sean mayores o pequeños. Es común escuchar a un padre o a una madre decir a su hijo, cuando se está portando mal, “a ver si aprendes de tu hermano”. Incluso muchas veces se tiende a regañar siempre al niño que se suele portar mal, solo por el hecho de que suele hacerlo con frecuencia, cuando en un momento dado ha podido ser al revés. Ningún niño se porta siempre bien, ni ningún niño se porta siempre mal. Y como padres debemos intentar ser justos y congruentes con ello», añade García Barrera.


Al niño que se suele comportar mejor se le regaña menos, y al contrario


Porque además, continua esta especialista, muchas veces se tiende a idealizar el comportamiento del hijo que suele comportarse mejor, y se le regaña menos, se le castiga menos y, en definitiva, se suele tener más paciencia con él que con el que suele portarse peor. «A esto se le llama “trato diferencial”, y afecta directamente al autoconcepto, la autoestima y el rendimiento del niño. De hecho, influye en sus respuestas comportamentales, ya que cuando el niño es consciente de que sus padres esperan que tenga un mal comportamiento, tiende aún más fácilmente a tenerlo», asegura esta profesora de Psicología.

 

Ámbito escolar


Y en el ámbito escolar sucede exactamente lo mismo, afirma esta especialista. «El docente suele tender a poner notas más bajas a aquellos estudiantes que suelen rozar el aprobado, y notas más altas a quienes suelen sacar sobresalientes, aunque por determinadas circunstancias no sea así… Y esto influye en el autoconcepto del alumno y lo que se siente capaz de hacer». En este sentido, propone García Barrera, «hay que prestar atención a los comentarios que realizamos en casa sobre las notas que obtienen nuestros hijos, sin encasillarles, ni esperar determinados resultados. Pero ojo, esto no quiere decir que no haya que exigirles, sino que hay que procurar escucharles, entenderles y animarles a sacar todo el potencial que llevan dentro».


Debemos motivar y elogiar a nuestros hijos


En definitiva, debemos tener en cuenta que la capacidad autopercibida tanto del niño como del adolescente se modela en gran medida en función del «feedback» (respuesta) que le proporcionemos. «Lo que digamos acerca de sus capacidades y habilidades va a influir directamente sobre lo que se considere capaz de hacer. Por eso debemos motivarle y elogiar sus capacidades. Si el niño se siente capaz de hacer algo, y además siente interés por conseguirlo, actuará de forma motivada y será probable que alcance sus metas», concluye esta profesora.


Para potenciar la autoestima

  • Aceptar y respetar al niño.
  • Reconocer sus posibilidades y limitaciones.
  • Crear un ambiente agradable y de confianza.
  • Potenciar la comunicación. ¿Cómo? Mediante la pregunta y la escucha. Nos conviene preguntar para mantener un clima de seguridad y confianza imprescindible llegada la adolescencia. Y escuchar de forma activa, claro: Debemos mostrarle que realmente le estamos escuchando y que nos interesa lo que nos tiene que contar.
  • Prestar atención al lenguaje verbal y no verbal.
  • Favorecer la iniciativa del niño, estimular la exploración y el descubrimiento.
  • Definir con claridad los objetivos y comprometer a los jóvenes su logro.
  • Involucrar a los niños en el establecimiento de las normas y animarles a respetarlas.
  • Tener expectativas realistas y positivas sobre las posibilidades de los niños.
  • Cultivar la empatía, lo que equivale a ponerse en el lugar del niño, aceptarle y comprenderle.
  • Hacer juicios positivos sobre los niños y evitar los negativos.

    Debemos tener en cuenta que el elogio, siempre que se produzca a continuació
    n de un determinado comportamiento o conducta, sirve para reforzarla. Cuando realicemos una crítica, por contra, debemos destacar su capacidad y transmitirles que podrán mejorar si realizan un mayor esfuerzo o utilizan una estrategia distinta.
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