Sylvia Rivera Rome El viaje corto o largo, se empieza siempre con un paso

Descansar la mente

piscologo malaga

No nos percatamos, pero lo cierto es que vivimos hiperestimulados. Nuestro cerebro se pasa el día recibiendo todo tipo de información por medio de todos los canales: de tipo auditivo, como el ruido de los coches, las motos, la gente hablando o gritando; de tipo visual, ya sean carteles publicitarios, colores, luces o movimiento. Vayas a donde vayas, siempre estás rodeado. Y lo peor de todo es que ya nos parece algo completamente normal. Para colmo, luego llegas a casa y enciendes la televisión o la radio… ¿y qué encuentras? Pues más de lo mismo. Mientras tanto, tu cabeza no para de decirte lo que tienes que hacer después: hacer las compras, recoger a los niños, preparar la cena, y un largo etcétera. En cuanto tienes un rato libre, ya tienes el móvil en la mano enganchándote a toda red social que se precie. O para el más perezoso de los casos, te tiras en el sofá a ver tranquilamente la televisión. ¡Y listo… de vueltas a hacer lo mismo: hiperestimulando tu cerebro!

Como puedes comprobar, la realidad es que no sabemos desconectar. Te diría que la solución está en meditar, pero entonces la mayoría lo la desecháis porque se necesita tiempo para aprender y “yo no tengo tiempo para ello”, soléis decir.

La meditación inconciente

Hoy te voy a mostrar que la solución es más fácil de lo que parece y mucho más accesible de lo que crees. Me refiero a la meditación inconsciente, que se practica de manera natural y es muy simple de realizar. Basta con buscar el silencio, sin hacer nada, y quedándote solo, y simplemente deja a tu mente holgazanear: mira el cielo, las nubes, el mar, las plantas, una pared en blanco, el techo, mira por la ventana, observa lo que te rodea…..y Respira: toma aire llenándote de calma y cuando expires, suelta tensión.

Las personas necesitan recuperar el control de sus vidas y si vas corriendo a todas partes no puedes porque no tienes tiempo para hacerlo. Si te sientes acelerado y sin tiempo para nada. ¡Alto! La vida se te está pasando y no la estás viviendo, porque vivir es tomar consciencia del momento en el que estás, no de lo que tienes que hacer después.

Empieza por disfrutar el presente, aunque realices actividades como planchar la ropa o conducir. Ahora estás en eso, que tu mente se quede allí y busca lo agradable de esa situación. Date el permiso para disfrutar de tu vida: deleitarte con la comida, sentir tu cuerpo relajado, observar a los niños jugar, abrazar o dejar que te abracen, escuchar música, tomar un té, charlar con alguien querido, ver la lluvia caer o percibir el calor del sol sobre tu piel… ¡Párate, ignora tus pensamientos y observa la belleza del mundo que te rodea y del que tú formas parte!

Sylvia Rivera | Psicoterapeuta Fuengirola

Autoayuda: Haz una lista con tus momentos mágicos

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Momentos mágicos, ¿Dónde están?

Matilde era madre separada con dos hijos pequeños. Se sentía desbordada por sus hijos, tenía la sensación de no disfrutar con ellos porque siempre estaba agobiada por la cantidad de tareas que tenía que hacer a lo largo del día. Le propuse que durante una semana se dedicara unos minutos a registrar lo que decidimos llamar “Momentos mágicos”, solo tenía que estar atenta a las pequeñas cosas relacionadas con sus hijos que la hacían sentir bien en algún momento. Esto es lo que me mostró:

Sacar a mi bebé del coche cuando está dormido y sentir su cuerpecito calentito entre mis brazos totalmente relajado.
Cuando le recojo de la guardería y sale con esa sonrisa “pillina”.
La mirada de mi niña cuando me busca en la puerta del colegio entre todas las madres.
Los abrazos fuertes de mi hija.
Las risas de los dos cuando están jugando juntos.
Las preguntas de la pequeña, siempre tan curiosa y ocurrente respondiéndose a sí misma.
Cuando mi niña se pone a bailar.
Cuando mi pequeño hace de dragón.
Ese “Te quielo mucho” de mi niño.
Cuando mi hija coloca los juguetes en la bañera cada uno en su sitio (dormido en un vaso, encima de las esponjas, en fila, etc.)
Sentarme en el sofá con los dos a cada lado abrazándome.
Ver a ambos comer con ganas y disfrutando.
Las palabras inventadas: “Toallallitas, muerciégalo”
Los bailes de mi niña cuando se pone contenta por algo que vamos a hacer y su hermano la imita.
Verlos dormir plácidamente.
Desayunar todos juntos sin prisas.
Cuando están recién bañados y con el pijama puesto.
Cuando llego de trabajar y me dan esa maravillosa bienvenida en la que se acercan corriendo y gritando “MAMIIII”.


Y es que a veces se nos olvida que estamos rodeados de momentos mágicos que suceden en cualquier lugar y en cualquier momento…

Propongo que hagas tu propia lista para que seas consciente de lo bella y hermosa que es en realidad la vida.

Nos encantará leer vuestros comentarios y compartir los momentos bueno de la vida.

Sylvia RiveraPsicoterapeuta Fuengirola

Ruptura de pareja: El Duelo

ruptura de parejas

Cuando Vicente entró en la consulta estaba confuso, su mirada le delataba. Como pudo, empezó a contarme su vida: infancia feliz, buena relación con los padres, buen estudiante, trabajo estable desde joven… Se casó enamorado de su novia de “toda la vida” y tenían dos hijos casi adolescentes que “no daban problemas”. Este último año se sentía más unido que nunca a su esposa, pero de pronto, tras 20 años de relación, su mujer le deja. En su cabeza solo se repetía: “No entiendo nada, si lo teníamos todo, éramos felices…”.


Y es que una relación de pareja puede acabar en cualquier momento; sólo necesitas que algo comience para que termine. En este caso es un final inesperado: uno de los dos miembros de la pareja decide romper, mientras que para el otro esa opción era impensable. Este hecho suele ser más traumático dado que no entraba en nuestros planes de futuro. Y además, es algo no deseado.

En otras ocasiones, el final puede ser (por decirlo de alguna manera), esperado. Ellos saben que no van por buen camino; algo no funciona. Son conscientes de la insatisfacción en la relación y solo es cuestión de tiempo que uno de los dos dé el paso de poner punto final. En ambos casos, tanto si el final es inesperado como esperado, la ruptura es un momento difícil y el proceso de separación es doloroso.

Para adaptarnos a la situación que se ha creado necesitamos elaborar el duelo.

"Los psicólogos llamamos duelo a la reacción que sufrimos frente a la pérdida de algo significativo. Es una experiencia emocional, humana y universal, pero a la vez única y dolorosa".

La psiquiatra Elisabeth Kübler Ross, tras años de trabajo con pacientes, propuso cinco etapas del duelo en su libro On Death and Dying. Si bien fueron propuestas ante el fallecimiento de un ser querido, aquí las explico aplicadas a la ruptura de una relación sentimental. Recordemos que el duelo es un proceso que se activa ante cualquier pérdida significativa. Por ello, te explico a continuación en qué consiste cada fase. No obstante, hay que entender que no tienen un orden establecido, sino que pasamos de una etapa a otra a lo largo del tiempo hasta que consigamos convivir con la ausencia del ser amado.

 

Las seis fases del duelo:

Negación:
Es el rechazo consciente o inconsciente de aquello que nos está pasando. Forma parte de nuestros mecanismos de defensa o protección. Su finalidad es permitir que vayamos asimilando la noticia poco a poco, lo que nuestra mente sea capaz de aceptar. Es el momento en el que nos decimos cosas como: “No me lo puedo creer”, “Esto no puede estar pasando”...

Ira:
Cuando ya no se puede negar más el acontecimiento, probablemente aparecerá la ira, y la podrás descargar con cualquiera: la persona amada que ya no está, contigo mismo, amigos, familiares, la vida en general… Es una intensidad de enfado que variará a lo largo del proceso. Es el momento de los porqués: “¿Por qué me sucede esto a mí?...” Lo importante de esta etapa es que te permitas sentir esa rabia y dejar que pase.


Negociación:
Esta etapa es más breve. Viajas atrás en el tiempo y revisas lo que falló. Fantaseas con que tu pareja va a volver, crees que todavía es posible que se arregle lo vuestro. Es el momento cuando te preguntas: “Si yo cambiara…, si ella cambiara…, ¿qué hubiera pasado si…?”.


Depresión:
Cuando ya no queda más opción que aceptar la pérdida es cuando sentiremos una profunda tristeza. Aunque se llame depresión, no es en sí patológica sino totalmente sana y necesaria en el proceso del duelo. Es permitirnos el dolor, el desgarro interior de un corazón roto. Ahora toca llorar y dejar que ese dolor vaya poco a poco menguando. Bien es cierto que lleva su tiempo porque las heridas emocionales, al igual que las físicas, necesitan reposo para cicatrizar, pero como siempre digo a mis pacientes: “al final el dolor se pasa”.


Aceptación:
Sabemos que hemos llegado al final del proceso cuando hemos hecho las paces con la situación que estamos viviendo. Por fin aceptamos que esa relación se ha terminado, que podemos y tenemos el derecho de vivir nuestra vida sin esa persona a nuestro lado. No olvidamos al ser que hemos amado, pero ya no nos desbordan las emociones cuando le recordamos.


A veces, elaborar el duelo es una tarea demasiado grande para hacerla en soledad, si te sientes abrumado: ¡pide ayuda!


A día de hoy, Vicente está tranquilo, acepta su presente; incluso es capaz de ver lo afortunado que ha sido por poder compartir gran parte de su vida con la mujer que amaba y tener los hijos que tienen en común: “Es un regalo” -me decía.

 

 

El amor hacia uno mismo

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Ella solía ser una persona alegre y auténtica, aunque a muy pocos mostraba su propio ser. En las reuniones sociales prefería quedarse en segundo plano. Escuchar era lo que más le gustaba, se sentía segura allí. Y cuando hablaba, casi siempre lo hacía desde el conocimiento, no desde el corazón.

Sus amigas siempre la buscaban para contarle los problemas. A Sofía le encantaba ayudar a los demás, se le daba bien: ofrecía buenos consejos y empatizaba con facilidad. Pero cuando Sofía sufría lo hacía desde la soledad, no contaba a nadie sus problemas. Se sentía demasiado vulnerable si mostraba sus sentimientos, así que con su coraza bien puesta vivió: amores, trabajos, amistades… así durante muchos años, pero protegiendo su corazón, siempre en la seguridad. De esta suerte fue como solo atraía hombres igual que ella, seres con miedo a mostrarse tal como son. Además, lo cierto es que nunca se sintió amada de verdad, siempre faltaba algo: una conexión profunda por parte de los dos miembros que formaban pareja.

Un día le conoció a él. Era alguien distinto. Aunque no era guapo (y a Sofía normalmente solo le gustaban los guapos), su mirada le intrigaba. Le generaba curiosidad, había algo por descubrir diferente a lo que ya conocía. Este chico le daba confianza, como si le conociera de antes. Sin embargo, se veían poco ya que apenas coincidían.

Pero Sofía volvió a no escuchar a su corazón y el hombre más guapo que jamás había visto se cruzó en su camino. Fue un flechazo en toda regla. Sofía volvió a enamorarse de la fachada, del escudo de aquel hombre, y sin profundizar en su corazón o en su alma. Seducida por la belleza y guiada por el miedo a estar sola, se casó y tuvo dos hijos con este hombre, que la veía pero no la miraba, que veía su cuerpo pero no su alma.

Algunos años después, un primer día de septiembre a las nueve de la mañana, su hijo comenzaba el colegio. A la misma hora y en el mismo lugar, aquel chico que le intrigó en su día también estaba allí, llevando a su hija a la clase que compartiría precisamente con su hijo. Y es que la vida es misteriosa. Las casualidades no existen: todo pasa por algo. Todos los días se miraban, se observaban, cualquier excusa era buena para hablarse. Cada vez tenían más confianza el uno con el otro. Todas las mañanas cuando él la miraba, ella podía ver a través de sus ojos el alma de aquel hombre que le decía: “Sofía qué te pasa, hoy estás triste, no estás bien, algo te ocurre …”.

La primera vez que Sofía se dio cuenta de que él podía verla, e incluso llegar a ver su alma, se sintió conmovida: “¿Cómo es posible que este chico, que apenas me conoce, sepa lo que estoy sintiendo y mientras que mi propio marido no se dé cuenta?” —se preguntaba Sofía todos los días. Sofía empezó a conocerle más; compartían gustos, formas de ser, tenían los mismos valores, principios, costumbres… La verdad es que a Sofía le gustaba mucho hablar con él. Le admiraba por todas esas cosas y se dio cuenta que si le admiraba tanto y en el fondo eran tan parecidos, ella también podía admirarse a sí misma. Entonces, pudo ver en otra persona cómo era ella y aquello le gustó: se enamoró de él y de ella misma.

El deseo sexual; una llama que no hay que dejar apagarse

Suele ser habitual, que en una relación de pareja, tras los primeros años de convivencia, el deseo sexual comience a decaer. La monotonía y el cansancio, a causa de nuestro frenético ritmo de vida, suelen ser una combinación desastrosa para una vida sexual plena.

Si has notado que últimamente tienes menos “ganas” de mantener una relación sexual puede que estés atravesando por un momento de bajo deseo sexual.

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El deseo se define como movimiento afectivo hacia algo que te apetece. Y lo que ocurre es que ya no apetece, es ahí donde comienza el problema, ya que se empieza a practicar menos sexo, y cuanto menos practicas menos ganas tendrás.

Lo que hay que conseguir es que se vuelva a encender la “chispa”, activar la zona cerebral que se encarga del deseo sexual.

 Consejos para animar la llama del deseo

Para ello te planteo algunas cosas que os pueden ayudar a recuperar esas ganas:

- En la mujer sentirse querida y atendida, entendiendo la relación no sólo a nivel sexual, sino de manera general, que su pareja la escuche, sentirse comprendida y cuidada, sentir que la mirada entre ellos es auténtica, que ambos se miran, y se admiran, no solo se verse.

Si tienes algún problema y no te sientes satisfecha en la relación de pareja, probablemente también terminéis teniendo un problema sexual.

- La comunicación es fundamental, ambos tenéis que poder hablar de los gustos sexuales sin tapujos, pues difícilmente podrás despertar deseo si no sabes qué le gusta. Hay que saber tentar y seducir a la pareja.

- Los preliminares, entendiendo éstos no solo los besos y caricias antes del acto sexual, sino los piropos, las miradas, algún mensaje erótico, un beso inesperado… a lo largo del día.

- El ambiente. No es lo mismo activar el cerebro para desear tener sexo cuando estás limpiando la cocina tras la cena y pensando en organizar las cosas para el día siguiente, con el “run run” diário de las tareas cotidianas, que encender unas velas aromáticas, preparar una infusión frutal, poner música relajante, y bajar la intensidad de las luces. Es como decirle al cerebro “oye, vamos a desconectar del día y a dedicarnos un ratito a nosotros, al placer propio y mutuo, como recompensa al duro día de trabajo”, por ejemplo.

- Los abrazos. Un abrazo largo y profundo, y en ese momento os parais y poneis la atención en el cuerpo, tanto en el vuestro como en el de vuestra pareja, y en su respiración, así estáis empezando a estimular el sentido del tacto y a entrar en sintonía cada uno con el cuerpo del otro.undefined

- Apuntarlo en la agenda como una actividad más a realizar, suena un poco frío, pero si no le pones remedio, por sí sólo no se activa. Al igual que en la relación sentimental hay que esforzarse porque funcione, en el sexo no va a ser menos, implica un esfuerzo, pero que merecerá la pena si lo disfrutas con tu pareja y os hace estar mejor el uno con el otro. Recuerda, cuanto más sexo practicas, más ganas tendrás.

- Los masajes, las caricias y el contacto físico en general tienen que estar presentes en lo cotidiano.

- Y por supuesto los remedios tradicionales: libros y películas también pueden ayudar a activar el deseo.

- El uso de fantasías sexuales es un recurso muy útil, es fácil y se puede realizar en cualquier lugar, ¡atrévete a fantasear, nadie va a saber lo que piensas!.

- Hacer terapia de pareja, podría ayudar a resolver problemas colaterales.

Esto son sólo algunos consejos, si crees que tu falta de deseo sexual no se resuelve poniendo esto en marcha probablemente se trate de algo más complejo, quizás un problema de pareja o un problema de deseo sexual inhibido, todo ello tiene solución, los profesionales estamos para ayudarte en ello. No dudes en pedir ayuda si lo necesitas y conoce la técnica de coaching de pareja.

 

Sylvia Rivera Rome
Psicóloga-psicoterapeuta

Centro de Psicólogos Mediterráneo de Fuengirola
www.psicologosfuengirola.com - rivera.psicologia@gmail.com - Teléfono 667 73 42 71

El sindrome de Peter Pan ¿Vives en Nunca Jamás?

 

Si últimamente conoces chicos u hombres y sientes que no se comprometen en la relación que estáis manteniendo, o eres hombre y ves que no consigues tener pareja a pesar de conocer muchas mujeres, probablemente se deba a que el síndrome de Peter Pan está presente. Este síndrome como tal lo definió por primera vez Dan Kiley, y es usado hoy día para denominar a hombres inmaduros y con miedo al compromiso. 

Lo primero que debes saber es que ellos no eligen ser así, hay toda una serie de factores personales y sociales que les lleva a actuar así, pero también es cierto que son los únicos que pueden resolver su situación y salir de ella, para ello, lo primordial es saber si se sufre de un perfil de: hombre Peter Pan,  Te aconsejo que que realices este pequeño cuestionario para conocer tu grado de madurez.

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Realiza este test de grado de madurez, descubre si eres un Peter Pan

Cuestionario Conteste SI o NO a las siguientes preguntas, de forma que la respuesta recoja su actitud o comportamiento más habitual, en la situación descrita:

1 Recibe quejas frecuentes de su entorno porque le consideran excesivamente inmaduro o egoísta.

2 Tiene tendencia a aparentar cosas que no es, o a exagerar sus méritos, para captar el interés de las mujeres.

3 Necesita sentirse querido pero se cansa fácilmente de las personas con las que mantiene relaciones amorosas.

4 En las reuniones sociales le gusta flirtear aunque eso pueda incomodar a su pareja.

5 Se pone de mal humor cuando no puede satisfacer inmediatamente sus necesidades.

6 Considera que debe ser el centro de atención en las situaciones públicas en las que participa.

7 Cree que su seguridad depende mucho o bastante de la aceptación que recibe de los demás.

8 Tiene tendencia a culpabilizar a los demás de sus problemas en lugar de hacer algo para resolverlos.

9 Cuando tiene un conflicto entre lo que le gustaría hacer y lo que considera que debe hacer se inclina con frecuencia por lo primero.

10 Le resulta fácil incumplir los compromisos que usted mismo ha decidido aceptar.

 

Resultados a tu test ¿Serás o no serás un Peter Pan?

Puntuación y significado

10 Difícilmente puede alcanzar esta puntuación porque indicaría una capacidad de asumir su inmadurez que Peter Pan no suele tener.

9 Si es usted joven tiene un perfil característico de Peter Pan. Si está en la frontera de los 40 años su inmadurez puede cronificarse y neurotizarlo. Le conviene reaccionar inmediatamente para evitar ese peligro.

8-7 Tiene usted comportamientos propios de Peter Pan, pero el hecho de reconocerse en ellos le va a permitir reaccionar. Su pronóstico es tanto mejor cuanto más joven sea.

6-5 Si usted está cerca de los 20 años la puntuación indica una inmadurez normal. Si está cerca de los 40 significa que no está madurando de forma adecuada.

4-3 Si está cerca de los 20 años tiene un nivel de madurez superior a la media de su edad, lo cual supone que está asumiendo adecuadamente las responsabilidades propias de la edad adulta. Si está cerca de los 40 años evidencia que ha sido capaz de aprender de sus errores y de ir madurando gracias a ellos.

2-1 Esta puntuación es característica de las personas adultas que han sabido madurar con el tiempo. Suelen ser personas seguras y autorrealizadas.

0 Difícilmente puede obtener esta puntuación. Por tanto o es usted una persona óptimamente madura o tiene un problema semejante al de la persona que obtiene la máxima puntuación, porque significa que está negando su inmadurez

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Analiza tu valoración ¿Coincide con el resultado?

Una vez cumplimentado y obtenido el resultado del cuestionario toca analizar la valoración, si la idea que tienes de ti mismo coincide con el resultado, y el nivel de madurez es el adecuado, enhorabuena. Si por el contrario el resultado no es el que esperabas y muestra un nivel de madurez por debajo del esperado, quizás sea el momento de tomar las riendas de tu vida para poder crecer, ayudar a tu niño interior para que pueda convertirse en un hombre seguro y autorrealizado. Pero si todavía no tienes muy claro si tienes el perfil de hombre Peter Pan, te señalo los rasgos más característicos:

1. Mantiene un alto grado de necesidad afectiva.

2. Posee un exceso de egocentrismo y narcisismo.

3. Tiene escasa resistencia a la frustración.

4. Desarrolla poco la capacidad de autocrítica.

5. Presenta dificultades para aceptar relaciones simétricas con el otro sexo.

Si te sientes identificado con alguno de estos comportamientos probablemente se deba a una herida de la infancia, relacionada con la falta de afecto, el no haberse sentido suficientemente queridos, y no es que no te quisieran sino que simplemente puedes haberte sentido un príncipe destronado, un patito feo o un niño invisible, bien porque naciera un hermano o tus padres se separaron o estabas al margen de la familia. Lo que ocurre cuando estos niños crecen es que aunque biológicamente son adultos jóvenes, en su cerebro emocional siguen siendo niños por miedo a un nuevo desamor, no se implican por miedo a volver a sufrir lo que en su mente quedó grabado como traumático o doloroso.

Al joven Peter Pan solo me queda decirle que puede volver al mundo de Aquí y Ahora pues es donde puede crecer, evolucionar, y sentirse satisfecho consigo mismo, de lo contrario corre el riesgo de permanecer para siempre en el País de Nunca Jamás.

Información extraída del artículo de Antoni Bolinches, Psicólogo Clínico, Sexólogo y Escritor Creador de la Terapia Vital LOS HOMBRES ‘PETER PAN’.

Perder peso con ayuda de la hipnosis. ¿Realidad o engaño?


Como cada comienzo de año, Enero es un mes cargado de buenos propósitos, uno de los más frecuentes es la pérdida de peso, las personas se esfuerzan por, recuperar el peso que tenían antes de las vacaciones de Navidad, o perder unos kilos que llevan años intentando
eliminar.


pérdida de peso con hipnosisQuizás hayas escuchado que la hipnosis es la solución a ese problema, pues bien, ni todo es tan falso, ni tan cierto. La hipnosis, como técnica psicoterapéutica, puede ayudar a conseguir ese objetivo, pero no es algo mágico, se trata de descubrir, a través de la hipnosis, por qué comes más de la cuenta, o por qué no te amas lo suficiente para cuidar tu alimentación.


En ocasiones podemos sentirnos vacíos, faltos de algo que nos llene o motive y buscamos llenarnos, sentirnos plenos, el problema es que nos llenamos de comida, cuando probablemente de lo que necesitas llenarte es de amor, cariño, comprensión, aceptación,... pero no de otros, sino de ti para ti.


En otras, comes porque sientes ansiedad o estrés, en este caso es importante que realices un análisis a tu vida y te preguntes: “¿Estoy donde quiero estar?” “¿Tengo la vida que quiero tener?” Si las respuestas son negativas entonces lo primordial no es perder peso, sino ver cómo puedes hacer para que las respuestas expuestas anteriormente tengan una respuesta afirmativa. ​Si no te gusta donde estás, ¡muévete!, no eres una planta”, ya después te podrás concentrar en perder peso. En esta ocasión la ansiedad por la comida puede ser tomada como una señal que te advierte que en tu vida “algo” no va bien. 

 


O también, simplemente, comas por aburrimiento, aquí me atrevería a hacerte una pregunta en sentido más amplio,

¿Qué te aburre de tu vida?, ¿tu trabajo, tu pareja, tu estilo de vida…?

perder peso con hipnosis en Málaga


Como puedes observar hay muchos factores que intervienen en el hecho de comer, no es cuestión de simplemente ingerir alimentos, y es que, el sistema digestivo y el emocional están íntimamente ligados, expresiones como “ te comería a besos” , “ es una mujer dulce” ,“eso que me has dicho me ha sentado mal” “ me dan ganas de vomitar”, “eso no me lo trago” , aluden a cómo incorporamos o rechazamos momentos de la vida, y es que a veces nos tienen que enseñar a tragar despacio los acontecimientos de la vida, saborear lo bueno
de ésta, y vaciarnos de todas las emociones.


Con la hipnosis nos instalamos en el cerebro límbico y hemisferio derecho y entramos en contacto con la emoción, pero desde el control cognitivo, sólo así podemos descubrir cómo es tu relación con la comida, e insertar nuevas memorias que te ayuden a perder peso de
manera sana. 


Podemos decir entonces que sí, que la hipnosis te puede ayudar a tener una relación adecuada contigo misma, y equilibrio emocional, lo cual hará que cuides tu alimentación y realices ejercicio físico, porque para perder peso esa es la única fórmula que funciona. Dieta
sana + ejercicio.

 

El mejor regalo para los hijos

En estas fechas tan especiales parece que cada vez nos olvidamos de lo verdaderamente importante y nos dejamos llevar por la fiebre consumista, con el tan “machacante black friday” que llevaba escuchando semanas antes de que llegara, los villancicos en los supermercados..., por otro lado las abuelas queriendo saber ya los regalos de reyes que quieren mis hijos, la preocupación por los menús de navidad, pero señores, !nos estamos volviendo locos!

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Si todavía estábamos en noviembre, en fin, que esto me hace reflexionar sobre los regalos, y es verdad que a los niños les encanta los juguetes y recibirlos envueltos, es alegría e ilusión, y qué remedio, si los tienen bombardeados miren a donde miren, los anuncios televisivos, y los centros comerciales les hace desear todo con mucha fuerza, como ejemplo pongo a mi hija, tiene cuatro años y cada juguete que sale en la tele lo quiere tener, no sabe regular la información, todo lo absorbe, por eso es tan necesario que los padres actuemos de regulador y pongamos límites.

Así que me tomo la libertad de pedir a los padres, por el bien de nuestros hijos que nos paremos a darnos cuenta de todo esto, de si realmente es este el tipo de vida que queremos para ellos: una vida consumista, de prisas, de planes, de compras, de preocupación, de emociones intensas pero pasajeras...

Claro que se sienten felices al abrir un regalo, pero eso dura unos instantes, más cuando tienen tanto que abrir, “se vuelven locos” una vez que han terminado de abrir juegan con ellos durante algún tiempo ,aunque todo depende del tipo de juego, porque también es
cierto que hay algunos demasiados simples y aburridos.


Por mi parte quiero poner la atención en lo que yo creo que es el mejor regalo

Unos padres emocionalmente estables y satisfechos con ellos y sus vidas, y no digo felices, porque como ya hemos dicho otras veces, la felicidad es pasajera. Da igual que los padres estén juntos o separados , lo importante es que ambos estén bien para poder educar y amar a los hijos.

Y a qué me refiero con emocionalmente estables


undefinedPues que puedan gestionar sus propias emociones, sentir la emoción adecuada a la situación vivida, porque en la vida no es todo alegría, hay momentos tristes, duros y necesitamos aprender a vivir con ellas, asimilarlas y seguir adelante, creciendo y disfrutando del proceso. Recuerda que nosotros somos su ejemplo: si yo sé manejar mi frustración mi hijo aprenderá a hacerlo. Si te enfadas cuando tu hijo se enfada solo le estás enseñando a enfadarse y no le estás enseñando qué hacer con ese enfado o malestar.

Como padres tenemos la posibilidad y responsabilidad de enseñarles a vivir la vida. Cuando nacen, su vida depende de nosotros, le damos alimento y amor, después a medida que vayan creciendo les enseñaremos, guiaremos, acompañaremos, mostraremos, sostendremos su malestar cuando no se pueda hacer otra cosa, seremos sus maestros, fuente inagotable de amor y aceptación incondicional.

Por eso es tan importante unos padres que sepan cómo manejar sus propias emociones. Cada día es una nueva oportunidad para acercarte a ser la persona que quieres ser y tener la vida que deseas tener.

 

 

 

Sylvia Rivera Rome
Psicóloga-psicoterapeuta

Centro de Psicólogos Mediterráneo de Fuengirola
www.psicologosfuengirola.com  - rivera.psicologia@gmail.com  - Teléfono 667 73 42 71

Tolerancia a la frustración

¿Por qué mi hija se enfada tanto?

La respuesta a esta pregunta en realidad es muy sencilla: no tiene lo que desea. Pero si queremos entender bien a nuestros hijos y ayudarles a canalizar las emociones tendremos que hacer un análisis más profundo de lo que ocurre dentro de sus pequeñas e inquietas cabecitas.


Hay tres conceptos básicos que tenemos que dominar: el deseo (aquello que uno quiere), realidad (lo que está pasando) y frustración ( lo que se siente, que va desde molestia o enfado leve, hasta ira).

Cuando un deseo (por ejemplo comer un helado) choca con la realidad (los padres le decimos que no puede hasta después de tomarse el almuerzo) entra en juego la frustración (quiero algo y no lo tengo), si el niño sabe manejar esa frustración entendiendo que se podrá tomar el helado, pero después, el deseo lo percibe como que se hará realidad, aceptará la molestia sentida, pero si no sabe manejar esa frustración aparecerá ira, que es cuando normalmente gritan y verbalizan su enojo.


La diferencia para que un niño se enfade más que otro es que algunos tienen muchos deseos poco ajustados a la realidad y no toleran esa molestia, ese NO, aquí es cuando se habla de la tan conocida frase de tolerancia a la frustración.

Tolerar la frustración significa aguantar y aceptar esa sensación, esa emoción desagradable. Esto es importante puesto que en la vida muchas veces las cosas no son como uno desea y no podemos hacer nada por cambiarla. Como padres debemos enseñar a nuestros hijos a aprender esto.


Resumiendo: Cuanto mayor distancia haya entre deseo y realidad mayor frustración, a mayor frustración mayor enfado.

 

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Qué podemos hacer los padres


En primer lugar es clave ver cómo manejamos nosotros nuestra propia frustración, si nos observamos un tiempo nos daremos cuenta de cómo lo hacemos, si nos enfadamos contínuamente por cosas insignificantes y cómo resolvemos ese enfado. No pretendamos que nuestros hijos sepan manejar una emoción que nosotros tampoco sabemos manejar, recordemos que somos su ejemplo. Quizás sea una opción empezar por nosotros mismos, los padres, aprendamos a manejar nuestro universo emocional y así podremos enseñar a nuestros hijos a hacerlo.


Si ves que mas o menos sabes manejar tu frustración piensa cómo lo haces, probablemente tengas como un diálogo interno en el que una sabia voz interna de diga cosas como “bueno ya lo resolverás”, “no es tan grave” “ánimo que ya terminas”, etc, todo este diálogo interno no lo tienen los niños, así que nosotros se lo tenemos que crear, y ¿cómo lo hacemos? Ellos se hablarán como les hablemos nosotros.

  • En primer lugar, entender su emoción, ser comprensivos pero firmes en nuestra respuesta. No ceder ante todos sus deseos.
  • Darles un tiempo para que se calmen tras un episodio de enfado y después volver al hecho explicando qué ha sucedido y cómo puede resolverlo de manera que la realidad se ajuste al deseo.
  • Promover su propio autodiálogo con más preguntas y menos afirmaciones.
  • Razonar aunque sin pasarnos de argumentos, pues si no provocamos más enfado.
  • Hacerle sentir escuchado, valorado y aceptado a pesar de su enfado.


Todo esto es muy importante que lo hagamos desde el cariño, la tranquilidad y la seguridad, si nosotros estamos enfadados por su enfado solo generamos más enfado.

 

Sylvia Rivera Rome
Psicóloga-psicoterapeuta

Centro de Psicólogos Mediterráneo de Fuengirola
www.psicologosfuengirola.com - rivera.psicologia@gmail.com - Teléfono 667 73 42 71

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